El letras de «Like Stone» que Chris Cornell escribiera para la super banda Audioslave, en retrospectiva, se escuchan ahora a canto de despedida. El tema es el «más allá», el misterio de la muerte y una reflexión «sobre nuestro paso por la tierra», como dijo. Luego de su trágico final —por propia mano—, el dolor que le impregna a la canción se oye como si avizorara, premonitorio, su próximo final. Un canto elegiaco que bien podría servir de epitafio para el melancólico cantante. Por su parte, la guitarra de Tom Morelllo (memorable solo) suena a voz de la propia muerte que danza y se solaza de recibir en brazos a uno de los suyos. Cornell hace un balance sobre su existencia: él ha sido «bueno» y tiene la tarea cumplida. El no desea ir a ese cielo que «sangra vino», sino rodar entre las habitaciones de su hogar como un espectro, lo que para él sería el «paraíso». Seres como Chris Cornell son capaces de vislumbrar el final, saben y sienten el mandato dado en algún lugar del camino, y no se resisten. Sus actos se convierten, entonces, en despedidas. Llegado el momento van a reunirse con la oscuridad, como un lepidóptero seducido por la luz. La depresión que sufría, producto de conflictos con su padre, y la pérdida de muchos amigos, jamás lo abandonó. «Siento el dolor que llevo cuando canto», decía. Chris Cornell en la vida lo consiguió todo y daba gracias por ello. Fue uno de los principales artífices del grunge, con una voz desgarrada y bendita para interpretar este género. Creador de tres bandas fundamentales: Temple of the dog y, los super grupos, Soundgarden y Adioslave. Prodigiosos 52 años y un envidiable metro noventa de estatura, una pinta de actor de cine, con la nostalgia y melancolía impregnada en los ojos, como un Johnny Depp. Una sólida carrera musical y un hogar de ensueño formado por una buena mujer y pequeños hijos. Chris Cornell al parecer desdeñó el cielo, y escogió su hogar como su «paraíso», donde quizá permanezca, como cantaba: LIKE A STONE!!