Nuestras clases de geografía en el siglo XX dieran vuelta: el Sur hoy es el norte; el mundo desde la linea del Ecuador hacia abajo es el nuevo eje. Hasta la planificación corporativa de multinacionales se somete al concepto de "Global South" –o sea, todo el Planeta Tierra con excepción de Europa y EE.UU. El mundo dio vuelta, y para mejor creo: nuestro modelo de sociedad mestiza, construida hace unos 200 años de recién libertad, basada en integraciones culturales que vienen mucho más del Amor y de la Solidaridad qué de acuerdos para unificación económica, es el único panorama para la civilización occidental.
Mi historia Panamericana empezó junto con la historia de amor de un chileno por una brasileña que se conocieran por un webchat. Mientras viviendo el 2006 en Rio de Janeiro, Sokio compuso un álbum solo intitulado Columbia, por supuesto inspirado en la epifanía de Simón Bolívar dónde todas las Américas serían una sólo nación. La pasión por la música y por la cultura hispanohablante –un mundo de películas, canciones y literatura – me llevó más allá de las pequeñas fronteras de mi nación intercontinental pero con un universo muy limitado, él que habla solamente portugués. En este camino hice amigos, me enamoré por una colombiana de Huila. Me hice parte de un círculo de amistades dónde están representados casi todos los países latinoamericanos: fútbol con amigos doctores bolivianos, salir a comer lo mejor de la gastronomía peruana, conciertos con los nuevos exponentes del pop chileno recibiendo cómo invitados live sets de DJs bonaerenses. Conocí lo que es sentir escalofríos al escuchar los primeros acordes de guitarra en De Música Ligera, el Smells Like Teen Spirit hispanohablante (por siempre vulgarizado en Brasil gracias a los huevones de Capital Inicial).
Descubrí que Santiago de Chile, además de ser una capital intercultural, es un integrador de ciudadanos Panamericanos, dónde todos se encuentran por trabajo o por estudios, muchos de manera temporaria. Es en mínimo algo de chistoso: el sueño Bolivariano, anhelado por muchas frentes de política de izquierda, solamente fue posible cómo efecto colateral de una Ciudad Neoliberal, epítome máxima de lo que sería la Latinoamérica de los sueños yankees.
A mí, como no me caen muy bien los conceptos neoliberales, quiero hacer el camino en revés: ser activo en esta integración llevando un poco de este contexto cultural Panamericano para Brasil, para el pequeño mundo de dónde vengo que habla mucho inglés y casi nada de español, y para todos que quieran compartir ideas, integrar anhelos, construir este nuevo Sur Global.
¡Vamos!
foto: 2013 – El sueño Bolivariano cómo una sólida realidad, gracias a un buen compadre de Viet Nam)