Evita a toda costa a quienes sólo están a tu lado en los momentos de tristeza, con palabras de consuelo. Porque ellos en verdad se están diciendo a sí mismos: «Yo soy más fuerte. Yo soy más sabio. Yo no habría dado ese paso». Y quédate con quienes están a tu lado en las horas de alegría. Porque en esas almas no existen los celos ni la envidia, sólo la felicidad de verte feliz.












