Thank you to the @carryon-countdown for hosting this event again, and to everyone who’s participated, commented, reblogged, etc 🖤 What a great time of year!
I intend to colour this soon! Sorry it’s not more finished.
“My dad would be a footballer. And my mum would be some posh model type. And they’d explain me how they had to give me up because they were too young for a baby, and because his career was on line. “But we always missed you, Simon,” they’d say. “We’ve been looking for you.” And then they’d take me away to live in their mansion.”
[Chapter 2, Carry On by @rainbowrowell]
@carryon-countdown
COC 2020 | Day 1 | Found family
I’m just a little heartbroken for baby Simon and I want to hug him so bad. I really love him and the idea of him figuring out (about his real parents) in awtwb it’s haunting me since someone made me think about it. Hahaha. *cries over fictional characters*.
Resumen: Baz ha estado robando rosas del jardín de un extraño. ¿A quien el esta llevando esas flores? Prompt: Devoción Los personajes pertenecen a Rainbow Rowel
Hay un chico parado frente a mí. Está usando botas, un overol, camisa blanca, guantes y un enorme sombrero de paja que cubre sus rizos dorados. Tiene la cara llena de pecas y sus ojos son tan azules como el cielo
Es hermoso. El chico más hermoso que he visto en mi vida. Me mira con fastidio, como si quisiera matarme. Lo único que nos separa es una reja, así que no estoy protegido.
Me atrapó robando sus rosas. Y es bastante obvio que le importa mucho este jardín. No lo puedo culpar por sentirse así.
—Así que eres tú quien viene a lastimar a mis rosales.
Su voz es tranquila a pesar de que sus ojos reflejan furia.
—Lo siento. Puedo pagar por ellas, si quieres
Honestamente no sé qué más decirle.
—¿Son para una chica?—ignora mi pregunta.
—Podría decirse que sí.
No es tan fácil explicárselo a una persona que acabo de conocer. Aunque me interesa bastante que nos conozcamos más a fondo. Él se encoge de hombros, avienta el sombrero y guantes hacia una mecedora que está a sus espaldas y salta la reja que nos separa.
Ahora que estamos más cerca, puedo ver que tiene aún más pecas y lunares de los que pensé. No sé porqué se molesta en tratar de protegerse del sol. Huele bien, a una mezcla de flores y canela. (No debería oler así considerando que estaba trabajando.)
—¿Qué haces?
—Voy a ir contigo
Levantó una ceja. ¿Qué está pensando ese tipo?
—Mis rosas son valiosas. Quiero saber si tu chica merece que robes por ella.—Explica con simpleza.
Maldición. No puede acompañarme. Y mucho menos hoy.
—Es raro que pienses así. Ni siquiera nos conocemos.
Comienzo a caminar, dudo que hable en serio sabe seguirme. Me doy cuenta de lo equivocado que estoy cuando escucho pasos detrás de mí.
—Lo raro es que robes del jardín de un extraño—Dice.—Llevas meses haciéndolo. Necesito saber quien recibe mis rosas.
Lo ignoro y trato de apresurar el paso. Tal vez pueda arreglármelas para perder al chico bonito.
Sí no… ¿Cómo le explico que voy al panteón a visitar a mi madre muerta por su aniversario luctuoso?
El Chico Bonito es mucho más obstinado de lo que creí. Al principio, trate de confundirlo, cambiando de ruta y entrando a tienda, para alejarlo de mí. No funcionó. Me compadecí de él y le permití caminar a mi lado.
Y él se acercó para tomarme del brazo.
—Para que no vuelvas a escaparte.—dijo
Soy fuerte, podría haberme librado de él con facilidad; también soy débil y en cuanto sentí el calor que emana de él me rendí.
Hemos recibido un par de miradas curiosas. Supongo que mi traje negro contrasta demasiado con su ropa. Y las rosas que llevo en mi mano no ayudan. Desde fuera, podría parecer que estamos en una cita.
Ojalá fuera así.
—¿Cómo te llamas?—suelta de pronto.
Su voz me hace saltar de la sorpresa. No me había dicho nada antes y es raro oírlo ahora.
—Basilton Grimm Pitch.—Respondo.
Él se ríe. No es la primera vez que pasa cuando alguien escucha mi nombre. Solo suelto un suspiro.
—Lo siento. Es un nombre un poco extraño. Me gusta ¿Puedo llamarte Baz?
Siento que mi cara se calienta un poco.
—Si quieres… ¿Y cómo te llamas tú?
—Simon Salisbury.
No sé cómo es que se ríe de mi nombre cuando pareciera que a él lo nombró Stan Lee. Decido no decir nada más y simplemente seguir caminando. A veces siento cómo él acaricia mi brazo. Es tan suave que creo que no se da cuenta de lo que hace.
Al fin, la puerta del panteón está frente a nosotros. Me quedo parado un momento sin estar seguro de que hacer ahora. No pensé que llegaríamos tan lejos. Me giro a verlo, él luce pálido.
—¿Qué hacemos aquí?
—Vengo a visitar a alguien.
Él se aferra con más fuerza a mi. Ese gesto me ayuda un poco a atreverme a continuar. Conozco muy bien el camino, vengo cada cada mes desde que tenía quince años. Me detuvo frente a una lápida de mármol negro.
En la lápida, se lee el nombre de mi madre: Natasha Pitch. Y la fecha de hoy: doce de agosto. Me suelto de mi acompañante y procedo con lo que vine a hacer. Saco del jarrón las flores secas y las cambio por las frescas que llevo en la mano.
—Ella es quien ha estado recibiendo tus rosas. Las tomé porque me parecieron dignas de ella. Lo siento, Salisbury
Está parado un poco lejos de mi.Y se quedó pasmado. Siento que los ojos me pican y que quiero llorar. Pero no voy a hacerlo frente a él.
—Simon.—aclara.—Y yo… lo lamento mucho. No debí seguirte hasta aquí.
—No importa, en serio.
—Baz…
—Ya pasaron más de diez años, debería haberlo superado
De pronto, la tristeza me invade y las lágrimas comienzan a salir. No quiero que Simon me vea en ese estado, así que me doy la vuelta. Solo entonces me permito llorar.
Escuchó pasos, seguro que él ya se va. Seguramente se siente incómodo. No debí arrastrarlo hasta aquí.
Entonces, siento una presencia cálida en mi espalda. Un par de brazos me rodean la cintura desde atrás. Simon Salisbury, a quien acabo de conocer, está tratando de consolarme.
—Está bien. Lo que sea que estés sintiendo ahora está bien.
Es reconfortante escuchar a alguien decir eso. Desdé que ella murió, mi padre se volvió un hombre mucho más reservado de lo que ya era. Nunca lo vi llorar, al menos no frente a otra persona. Me volví un poco cómo él. No me gusta mostrarme débil.
Aquí y ahora, no me siento obligado a ello. Me giro, con cuidado, y correspondo al abrazo de Simon. Es más bajo que yo, así que apoyo mi cara en su cabello. Es muy suave y huele a rosas.
Sus manos trazan círculos en mi espalda, tratando de calmarme.
Cuando estoy más calmado y las lágrimas se han detenido, me alejo un poco. Es extraño, pero no me siento avergonzado por mi pequeña escena. Me tallo los ojos, espero no verme demasiado hinchado.
—¿Te sientes un poco mejor?—dice, tratando de sonreír.
—Un poco. Gracias por el abrazo.
Él se encoge de hombros, como si confortar a alguien que no conoces sea algo que se hace normalmente.
—¿Quieres venir a mi casa
—¿Qué?
Pensé que ahora cada uno de nosotros tomaría su propio camino. Al parecer, él quiere continuar pasando el tiempo conmigo.
—Tengo pastel de mi casa, lo hizo mi abuela.
—Está bien, iré contigo.
Simon se acerca y me toma de la mano.
—Y puedes llevarte rosas, pero esta vez tienes que pedirlas
Me atrasé un día. El prompt de ayer era devoción. Y pensé que poner a ambos chicos sintiendo eso por sus mamás era buena idea. Me basé en una publicación de Tumblr, pero no tengo el link