Cualquier dia me lo como! #comegatos #love #lovecat #catlover #gatopersa #gato #cat #eyes (en POISON HEART CLOTHING)
seen from United States
seen from Bahrain

seen from United States
seen from Germany

seen from Iraq

seen from United States

seen from United States

seen from Saudi Arabia

seen from United States
seen from United States
seen from Netherlands

seen from Sweden
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Russia
seen from China
seen from Paraguay
seen from Germany

seen from India
seen from Jordan
Cualquier dia me lo como! #comegatos #love #lovecat #catlover #gatopersa #gato #cat #eyes (en POISON HEART CLOTHING)
i associate you with: dogspotting, foxes, the front bottoms, indie movies (?) and memeology
[For the post: "What are the top five things you associate with me?”]
TRU 👍🏽👍🏽👍🏽✔️✔️✔️💯💯💯 This describes me, tbh.
Although I’m not sure I’m that much of an indie moviegoer, but kind of, yeah.
Thank you, friend!
Spinetta/Páez La La La EMI, 1986 320 kbps. | 167 MB aprox.
En 1986, Luis Alberto Spinetta editó por Interdisc su séptimo álbum solista, Privé. Primero para él luego de dos años de parate (su último registro había sido también el final de Spinetta Jade, Madre En Años Luz), marcó para él dos cuestiones pivotales. La primera es una profundización de la experimentación con los sonidos sintéticos y programaciones en los que había incursionado en gran parte de Mondo Di Cromo (1983), en línea con los avances tecnológicos de la época y sus posibilidades de producción. El resultado, visto con los ojos siempre cínicos del futuro que mira al pasado, es una realización más bien rústica, datada, quizás excesivamente robótica, que le da a ambos álbumes -pero sobre todo a Privé, donde se palpa más fehacientemente- un tono espectral y fantasmagórico, estableciendo aún más distancia entre la aviesa poesía spinetteana y sus destinatarios a través de arreglos e instrumentaciones cuyo sentido melódico está subordinado a los medios por los que fue canalizado. Este ánimo distante que se percibe tanto en las letras como en la música de Spinetta es un reflejo fiel de los constantes coqueteos del querido Flaco con la masividad que le legaran sus proyectos más populares, de los que renegó y bebió casi con la misma asiduidad. Para él, parecía, esa popularidad era un corset innecesario, pues lo supeditaba a ser meramente un médium de aquello que la gente quería escuchar en lugar de dejarse ser y liberarse a la experiencia creativa, tal como le gustaba. La resistencia que tuvo Privé en su tiempo sólo fue empardada por la otra cuestión que demarcó su mismísimo lanzamiento: se trata, en esencia, del primer álbum editado en la vera del fracaso de la que a la postre hubiera sido la alianza compositiva más importante de la historia del rock argentino, aquella que iba a reunir a Spinetta con el otro gran artífice de la música del país en los años ‘80, Charly García. En 1984, Charly había editado su tercer disco solista Piano Bar, en el que se encontraba hacia el final “Total Interferencia”, un tema escrito a cuatro manos entre las dos deidades del rock de acá que sería el primer antecedente de la unión en la que decidirían incursionar al año siguiente. Por supuesto, la genialidad no alcanza como pretexto único para el éxito de un proyecto tan ambicioso, y así fue que lo que parecía una gran idea en la teoría tuvo una praxis tan equívoca como predecible. Aunque disfrazado bajo otros pretextos, lo que ocasionó el derrumbe de la sociedad Spinetta-García fue, esencialmente, el ego; la potestad de la manija de la proverbial sartén. El Charly de mediados de los ‘80 era una bola de energía, un músico tan prolífico como errático, un noctámbulo incurable con una profusa afición por los excesos y las noches de vigilia creativa. En tanto, el Flaco de ese mismo tiempo ya se había convertido en todo un padre de familia, lo que a su vez precipitó la disolución de su popular proyecto Spinetta Jade en favor de una vida más reposada y atenta a las vicisitudes de su círculo de afectos en vez de esclava de los avatares del comercialismo. Las colisiones, entonces, eran más que anunciadas: García llamando a Spinetta desde el estudio a contraturno, Luis estipulando horarios de ensayo y grabación estrictos en derredor de su actividad familiar sólo para que Charly no los respetara, noches extensas de droga y creación que el espíritu y la energía de García querían expandir todavía más. Spinetta diría que en ese tiempo se sintió “demasiado necesitado” por una personalidad expansiva y avasallante, lo que lo alejó del proyecto cuando apenas sí habían grabado una única canción, la archiconocida “Rezo Por Vos”, cuya presentación en televisión es a su vez memorable documento y sanción final para la unión: cuenta la leyenda que una videocasetera programada para grabar el momento ocasionó un incendio que destruyó el departamento donde vivía Charly, funesto momento que decretó, para ellos, el momento de abandonar una alianza tan prometedora como maldita.
Toda la rabia por este proceso trunco fue reflejada por el Spinetta de Privé, que le dedicaría varios momentos a los pormenores que hicieron fracasar la grabación del disco a dúo, siempre mediante su esquiva poética: “Pobre Amor, Llámenlo” menciona directamente a García en versos -“hoy Carlos partió sin esperas desde un no lugar, y algo que noquea nos quedó aquí como el speed de la luz; acaso un adiós”- donde se entremezclan la frustración y el dolor con magistralidad, y a su vez “La Pelícana Y El Androide” y la consabida “Rezo Por Vos” (aunque tocada en otra tonalidad, el Flaco siempre dijo que era más de Charly que suya) son parte de la lista de canciones de un disco compuesto casi exclusivamente con la ayuda de una máquina de ritmos propiedad, justamente, del propio García. Como puede verse, para Spinetta lo que quedó detrás no fue apenas un proyecto de álbum: se trata de un necesario ejercicio de concordia, devenido seguramente de los pocos años que habían transcurrido entre el agudo dolor del Proceso y la aún precoz democracia que, con su apertura, sugería los nuevos caminos por los que crear. Seguramente el Flaco pensó que Charly y él mismo serían los voceros ideales de toda la novedad que se venía dibujando en el rock de entonces, García con su acopio y uso inteligente de las máquinas y sintetizadores como manera pivotal de expresar emociones y él con su curiosidad infatigable y capacidad inimitable para la composición. Pero no todo fueron malas noticias para el Spinetta modelo ‘86, ya que lejos de hundirse en la desilusión del fracaso supo capitalizar lo aprendido en nuevas maneras creativas, bien fiel como siempre fue a la estirpe que le indicaba siempre que la forma de salir era hacer, poner a laburar la cabeza, y que lo demás lo seguiría. Una de las figuras de la renovación del rock argentino durante la democracia fue, como ya lo hemos dicho por aquí, un joven rosarino llamado Fito Páez. Páez empezó a vislumbrarse como una figura desde su rol de arreglador y pianista de algunos de los más populares intérpretes de la llamada trova rosarina, en especial Juan Carlos Baglietto. De ahí su salto fue exponencial, como pasar del secundario a la universidad: lo convocó el propio García para que fuera parte de la banda que lo ayudaría a presentar su transgresor y brillante Clics Modernos, en 1983, reemplazando nada menos que a Andrés Calamaro. Páez, a su turno, aprovechó ese lugar (bien ganado) como gran cosa nueva del rock nuestro para agenciarse un contrato discográfico como solista con EMI, que en años sucesivos le editaría los magníficos Del 63 (1984) y Giros (1985), confirmándolo como un digno aspirante al nivel de preponderancia que por entonces ya ostentaban sobradamente tanto Charly como el Flaco. Caliente como estaba con la idea de una alianza que fuera representativa de aquel momento álgido, Luis le propuso a Fito grabar un álbum de canciones a dúo, compartiendo en partes iguales las responsabilidades de composición y arreglos, lo cual Páez aceptó sin dudar, maravillado por la posibilidad de trabajar consecutivamente con sus dos mayores ídolos, esos que lo habían hecho volcarse a la música. Por esos días Spinetta se hallaba enfrascado en una lectura comprehensiva de los textos del francés Michel Foucault, cuyas ideas sobre sexualidad, violencia y poder -que estaban muy en boga allá por los ‘80- lo seducían particularmente. Este conocimiento, transmitido a su turno al propio Fito, demarcó de manera clave el elefantiásico álbum doble que escribieron a dúo, que se llamó La La La y salió por EMI (que renegó mucho de él, porque quería otro disco solista de Páez y no uno a dúo con el esquivo Spinetta) en diciembre del ‘86, pocos días después de la funesta tragedia que inspiraría el incendiario y rabioso Ciudad De Pobres Corazones que sería la consagración de Páez en 1987. Pero antes está este La La La, un álbum heterogéneo en tanto es la cruza directa de los estilos de ambos (un Fito más directo con un Luis más volador, un Páez melódico y un Spinetta experimental) en un marco de plena aceptación y complacencia, donde nada parecía estar prohibido sino que la regla era que el producto final mostrara todo lo que ambos podían dar. Obras maestras del rock argentino como “Cuando El Arte Ataque”, “Parte Del Aire”, “Todos Estos Años De Gente” y “Un Niño Nace” son apenas botones de muestra de una unión que además de ser importante para su tiempo lo es aún más hoy en día, cuando los egos y ambiciones impiden que aquellos cuyas voces resuenan más fuerte en el corazón del pueblo reúnan sus voluntades y las hagan sonar en armonía.
Una excusa más, además, para celebrar la interminable obra del gran Flaquito.
Holi, Feliz cumpleaños :3 Pásatela increíble
Gracias Seiji!!! :3
Carmina Burana Odas Para La Danza Del Átomo Pico Pala, 2007 320 kbps. | 151 MB aprox.
Es extraño lo que pasa con algunas músicas que, en oposición a otras, no nos llevan a tener una necesidad imperiosa de conocer todo lo que pasa detrás de ellas, de buscar esa historia que justifique la aparición de lo que nos impresionó en nuestras vidas como si de hallar un propósito se tratara. Pero son esas canciones, esos discos, esa gente, los que generan una asociación emotiva más auténtica, casi visceral; un vínculo emocional, una necesidad de escucha más que de conocimiento. Resulta interesante bucear en este fenómeno, el que demarca las diferencias entre la mayoría de los discos aquí publicados (que de una forma u otra han trascendido el hecho musical hasta volverse en sí mismos un relato, que a su vez aquí les traemos para complementar su aparición) y, por caso, el que hoy les presentaremos. Poco sabemos de los muchachos que lo perpetraron, de hecho no mucho más que lo que pueden encontrar ustedes si hacen una búsqueda más o menos interesada en el vasto mundo de internet, pero eso no evita que el álbum que hoy les ofrecemos sea también un favorito, y uno bien personal. Por supuesto, también hemos tenido la fortuna de asistir a un par de los incendiarios conciertos que este grupo originario de Firmat, en la litoraleña Santa Fe, ha brindado en escenarios porteños, y huelga decir que se trata de una recomendación que también les extendemos: de tener la chance, vayan a un show de Carmina Burana -tal el genial nombre de la banda en cuestión, como pueden ver en la imagen que acompaña estas palabras- pues se van a encontrar con uno de los espectáculos más vertiginosos y auténticos de los que pueda tenerse registro, una montaña rusa en la que conviven la energía vital de la música con la pulsión emotiva de la descarga que resulta de interpretarla dejándose la piel en cada instancia; sin preocuparse demasiado por las eventuales imperfecciones, pues en ellas está precisamente la belleza de las presentaciones en vivo. Ya habrá tiempo para la lucidez y la corrección en el estudio de grabación, parece decirnos el fenómeno Carmina Burana en vivo, mientras tanto disfrutemos de este rato en el que podemos juntarnos a transpirar y expiar juntos tantos de esos demonios que recorren nuestras vidas y que podemos atrapar en una canción para escupirla sin dudar. No debemos negar, y nuestras palabras ayudan bastante a comprenderlo, que gran parte de nuestra asociación emocional con la música de Carmina Burana parte justamente de este entendimiento que parecen trazar con su audiencia eventual, en el que lo que se vive es casi un exorcismo, una manera más de buscarle la alegría a esta vida absurda y perra. Sus canciones, en tanto, son también una celebración y una aventura en tal sentido, vadeando por los más variados climas, estilos y hasta idiomas (paciencia) en pos de hallar un poco de sentido entre tanta insensatez a partir, justamente, de un despliegue de energía que sea tanto exploración -en la condición humana, en el hecho musical- como misión (la de alegrar y divertir, aunque más no sea por un rato). Por todas estas razones, y más que iremos desgranando en unos momentos, es que no necesitamos saber de la vida y la obra de Carmina Burana más allá de sus canciones, que es lo que vale la pena y será el legado que dejen a la posteridad, que esperemos que pueda escucharlos con mayor asiduidad de lo que lo hacen hoy en día donde se encuentran en un injusto intermedio que no pareciera permitirles pegar el salto a la popularidad que quizás, y esto es una hipótesis personal, tampoco quieran pegar. Después de todo, parecen bastante felices haciendo lo que hacen, y huelga decir que eso no es poco.
Comencemos, como en toda historia, por los hechos puntuales; para luego progresar hacia las razones sentimentales. Este infernal y explosivo Odas Para La Danza Del Átomo que hoy les presentamos es el tercer álbum de estudio de Carmina Burana, sucesor de los igualmente buenos (y de titulación consistentemente brillante) El Sendero De Los Pajaritos Primaverales del año 2000 y su sucesor Hermoso, Todo Junto, Difunto Y Podrido de 2003. En estos discos, y en esos años, el sonido del grupo pareció ir sofisticándose sin que ello significara perder su potencia, su fuerza vital; Odas Para La Danza Del Átomo es, en tal sentido, su manifiesto más logrado a nivel sonoro y temático. Al igual que sus antecesores, mantiene una longitud más propia de los lanzamientos de la era del CD que de otras tecnologías que no favorecían la abundancia de canciones y la incontinencia compositiva que parece invadir al grupo cada vez que deciden meterse en un estudio, pero nuevamente a diferencia de ellos aquí esa extensión no parece notarse en ningún momento: existe una cohesión en los niveles secuencial, musical y lírico que sugiere una suerte de viaje por las diversas vertientes estilísticas y mitológicas que conforman el universo estrambótico, saltarín e inesperado de Carmina Burana. Esto solo, de por sí, ya es una particularidad a destacar: no existen, en el panorama de la música argentina actual, muchas bandas que curtan las ondas que sí recorren los Carmina con la atención, digamos, intelectual que se le pone a la coherencia entre las canciones, a la finalidad última de un álbum que es, esencialmente, ser una colección de canciones con un principio cohesivo que permita escucharlas sin pausa ni hesitación, de principio a fin. Les aseguro que en cuanto den play a Odas Para La Danza Del Átomo, con su antémico comienzo titulado justamente “Átomo”, se estarán metiendo en una aventura que no querrán abandonar hasta el momento en que su reproductor quede en silencio. Porque el acercamiento de Carmina Burana a la canción tiene también otro elemento identificatorio y que habla a las claras de la inteligencia y sagacidad de sus miembros a la hora de cincelar cuidadosamente la propuesta que luego presentarían con originalidad y desparpajo: una especie de amor a la tierra de donde uno vino, un folklore de leyendas y mitos, localismos anacrónicos que amenazan con ser perdidos para siempre si alguien no emprende la encomiable y juglaresca tarea de transmitirlos entre las generaciones. Las ocurrentes y ácidas voces de los Carmina buscan ser ese juglar, y así van una y otra vez a este eje conceptual con una autenticidad que jamás puede ser falseada: escuchen si no el durísimo lamento trabajador de “Mandynga Vive” y díganme si no es el llanto del peón rural destrozado por un patrón esclavista que quiere gritar. Bueno, así hay varias en este álbum brillante, que rebosa de creatividad, ideas y ganas. No sólo tienen sitio el duro hardcore y el placentero ska que parecen sugerir los primeros minutos aquí, claro. Se recorren estilos folclóricos con sentidas significaciones, como la versión del “Bella Ciao” que los partisanos entonaban cuando luchaban contra nazis y fascistas o el chamamé que es arquetípico de nuestras pampas en “Curupyrá”. Todo es parte de una búsqueda que parece salida de un corazón abierto de par en par a la experiencia, una característica de inusitada sinceridad en un ámbito -el musical- más acostumbrado a las poses y las artificiosidades. Ninguna de esas dos cosas parece ser necesaria para Carmina Burana, un grupo que hace lo que le gusta y no tiene ninguna vergüenza. Nadie podría acusarlos de falta de sofisticación, nadie que los escuche más de diez minutos al menos; y aún si así fuera no creo que les importara demasiado. La música es su único testimonio, y está más que bien que así sea, porque lo que sobra en Odas Para La Danza Del Átomo son canciones de calidad, tan divertidas como ocurrentes, tan ásperas como cuidadas pero, sobre todo, muy pero muy auténticas.
Si ustedes se animan a pedirle todavía más a una banda, problema suyo, amigos.
comegatos replied to your post: “Good afternoon, my friends. Let’s play Emoji charades (movie…”:
windows’ emojis are very different :/
Dang, they were Earth, alien, skull, arrow, gun, glasses and cool emoji. The movie was “They Live!”, Earth, alien and skull for the aliens whose faces looked like fake skulls and who were exploting the Earth like a third world planet; gun, glasses and cool emoji (bc sunglasses) for the guy who could tell the aliens thanks to those modified sunglasses and who went into that bank to kill aliens and said “I’m here to chew bubblegum and kick ass, and I am all out of bubblegum” or something like that. Thanks for answering, though.
comegatos said: werk it gurl! i wish i had the confidence to do the same (sorry for replying late !!!) thank you and even if it sounds pretentious,you DO have the confidence,you just don't know it yet I've had my fair and share experiences w/image issues (read: eating disorders and a compulsive face picking) and i used to LOATHE having pictures taken,let alone take selfies. But once i decided i wanted,needed to recover (and seeked help but that's a bad story) i focused on things i actually liked about myself and flauting those things,for example,i've always liked my lips so i wear lipstick in every color of the rainbow,now i play w/other features of my face cause i found a way to cater them to my liking the point here is,focus on the things you really like about yourself and that'll make you feel more confident,also remember not everyone has a high self-steem 24/7,i still don't like my face 100% and sometimes i want to starve cause i feel gross,but then i look at pics where i look bangin' (that helps too) and i feel better lol hope that helps a lil bit
comegatos replied to your post “HAPPY BIRTHDAY EXCENTRICO :D !!!!”
Felicidades :D
Seiji muchas gracias :)