En un mundo inundado por los residuos plásticos, donde cada año se producen más de 400 millones de toneladas métricas y menos del 10 % logra
Erik Jon Olson usa lo descartado como base para crear. No pinta ni imprime: simplemente cose capas de plástico. Cada obra habla del mar, del ADN, del engaño del reciclaje. Y del poder del arte para despertar.














