Cartografía de un amor inventado.
Capaz fuimos más efímeros que sinceros, nos inundamos en la crudeza de un recuerdo pasajero y nos besamos bajo los olmos de una casa abandonada. Pisos chamuscados de palabras extrañadas, con sensaciones que nunca mas volverán a ser reales y rósales que caen por las paredes de ladrillos vistos como moho en un bosque deshabitado.
Debimos haber sido esa pareja en la plaza San Martín, esos enamorados que salen de la mano luego de ver una película de cine, aquellos que se hace una competencia por ver quién se come la hamburguesa más grande de manera más rápida o esa gente que lee en parques públicos poesía erotica y se ríen de las banalidades de la escritura.
Fuimos, hoy no somos y mañana tampoco, porque no existimos, no somos reales; no existe un olvido en mi memoria porque no te conocí y no extraño ese amor que juré algún día me brindarías, porque no sos, no existis,
fuiste una creación de mi mente humana, un personaje de mis libros al que nunca les doy el protagónico si no más bien el antagónico y luego me doy cuenta que no era real, que no existió; no fuimos, no somos, no seremos.
Ambos mundos distintivos en casas separadas, hogareña con leña al fuego y una computadora con el Word abierto.
Vos inhumano, inexistente, vacío en tiempo y espacio, no hay universo donde existamos.
Ni siquiera yo soy real, porque escribo de dos humanos que no están, que no fueron, que no son y no serán; ya nunca jamás.














