C R E C I M I E N T O
Qué fácil es culpar a los demás de nuestros problemas.
“Mira lo que él/ella está haciendo” “Mira cuánto le he esperado” “¿Por qué él/ella no me llama?” “Si tan solo él/ella cambiara, yo sería feliz”.
Con frecuencia, nuestras acusaciones son justificadas. Probablemente nos sentimos dolidos y frustrados. En ésos momentos podemos empezar a creer que la solución a nuestro dolor y frustración está en que la otra persona haga lo que queremos o que las cosas resulten como lo deseamos, pero estas ilusiones auto derrotistas colocan el poder y el control de nuestra vida en manos de otras personas. A esto le llamamos relacionarnos disfuncionalmente.
La solución válida a nuestro dolor y frustración, es re-conocer nuestros propios sentimientos:
• Sentimos la ira, la pena; luego dejamos ir nuestros sentimientos y encontramos la paz, en nuestro interior.
• Sabemos que nuestra felicidad no la controla otra persona, aunque nos hayamos convencido de ello. A esto le llamamos ACEPTACIÓN.
• Después decidimos que aunque nos gustaría que nuestra situación fuera diferente, tal vez nuestra vida esté transcurriendo de esta manera por alguna razón. Quizá esté en juego un propósito y un plan superiores, uno mejor que el que nosotros podríamos haber orquestado. A esto le llamamos FE.
• Después decidimos lo que necesitamos hacer, qué está dentro de nuestro poder para cuidar de nosotros mismos. A eso se le llama C R E C I M I E N T O.
Es fácil señalar con nuestro dedo a otra persona, pero es más re-compensante señalar suavemente con él hacia nosotros mismos.
“Hoy viviré con mi dolor y frustración, lidiando con mis propios sentimientos”.
Aceptarnos ‘tal como somos’ nos permite aceptar nuestros errores y hacernos responsables de nosotros mismos; asumir nuestras buenas y malas decisiones, y vivirlas, todo eso cuenta para hacerlo mejor cada día.
Volvamos a nosotros, pensemos en nosotros, asumamos y hagamos nuestra parte.
No hay otro lugar a donde ir, más que a nosotros mismos; aceptar nuestros sentimientos (el dolor, el enojo, la tristeza) y honrarlos.
Decimos:
"No estés triste"
"No te enojes, te va a hacer daño"
Lo que hace daño es no aceptar y no darle cabida a estos sentimientos que son válidos en cada circunstancia
Si nos permitimos sentirlos, pasan; todo pasa, y da paso a lo que sigue, a emociones agradables, paz, alegría, tranquilidad. Así que permitámonos sentir lo "des-agradable" para también sentir lo hermoso.
Ser considerados, compasivos, amorosos con nosotros mismos nos permite ACEPTAR, IDENTIFICAR y VIVIR nuestros sentimientos y emociones de una forma SANA y PRODUCTIVA.














