Te gusta ver como me muero por ti?
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Te gusta ver como me muero por ti?
A veces es tan injusto que ni dándolo todo no es suficiente.
1suspiromas
No es suficiente 🍃
No lo entiendo; le traté bien, le dediqué parte de mi tiempo, intenté responderle al toque, le demostré cosas y aún así, se marchó de mi lado.
Nardek.
Sé que a veces lloras, y no es porque seas débil, sino más bien porque sientes cansancio de ser fuerte, de que siempre seas tú quién de todo para luego quedarte con las manos vacías.
Mardek.
Me entró una basurita en el tercer ojo. Me di cuenta cuando percibí con mi octavo y noveno sentido que yo daba todo de mí para vincularme, el resto la mitad o menos. Hasta ese entonces pensaba que ese todo era recíproco, una retroalimentación leal y sin límites, cuando en realidad una dos y hasta tres veces se limitaban conmigo, y como todo el mundo sabe la tercera es la vencida. Cuando la cosa fue demasiado evidente entendí que mi tercer ojo veía mal: el aura aquella no era de ese color (daltonismo espiritual), empecé a leer incorrectamente el futuro (dislexia profética), mi intuición actuaba a destiempo (generalmente tarde: corazonadas con bradicardia), era como confundir vedette con bidet. Así que tomé medidas, atornillé mis pies a la tierra y me guié por lo de siempre: miradas, gestos, lo que dicen y las palabras que deciden usar para decir lo que quieren decir… comencé a medir la cantidad de tiempo consecutivo que tal o cual pasaba chateando conmigo (horas) comparada con la cantidad de críticas a mi audio “largo” porque excede el minuto; la asiduidad y ausencia, las promesas cumplidas o incumplidas, las excusas que justificaban sus soledades mientras se cagaban olímpicamente en la mía, las veces que firmaron un pacto y luego lo dinamitaron. Sus currículums ocultos. Estaba en ese proceso cuando con Joe decidimos merendar juntos para vernos las caras por primera vez. La merienda duró 9 horas, hasta donde sé fue la más larga de mi vida. Ella me hizo un regalo con cianuro y otro con palabras: “No estoy mas loca de lo que parezco” me dijo. Con mi tercer ojo funcionando mal, lo único que me queda es desconfiar de toda esa gente que parece cuerda, de quienes me usan para victimizarse como deporte favorito porque están convencidos que tienen más derecho a sufrir que yo, de quienes ofrecen migajas como si fueran riquezas. Necesito más personas y menos espejismos, basta de simulacras.
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