#HayQueContagiarLaRabia por David Soto
#Pedagogos hay que contagiar la rabia.
En un intento por encontrar la razón de las cosas, de los sucesos, de la realidad que nos aqueja como sociedad, ¿que es lo que está pasando?, ¿porque los que nos gobiernan siguen callados?, ¿siguen sin decir nada en concreto?, ¿en donde están nuestros compañeros normalistas?, las fosas siguen saliendo, el terror se sigue sembrado, se sigue con el terror de estado, jamás les ha importado a quien van a pisotear, al fin y al cabo que son un hecho aislado, ahora se les nombra así a las víctimas de su guerra de estado, el sexenio pasado eran un daño colateral, son los que deben de morir, los que se portaron mal, los que no están bien y son una molestia para el nuevo orden, los débiles gimen mientras reciben su merecido, y así sus quejas son olvidas, son cifras del olvido, pero lo que aconteció con los compañeros normalistas es solo la punta del iceberg de la nueva forma de ejercer el poder, de ejercer el terrorismo puro del estado.
El actuar de los gobernantes es igual que en otras ocasiones donde hubo gran indignación por parte de la sociedad, pero ellos siempre han dicho que nosotros no valemos nada, durante mucho tiempo la sociedad mexicana ha estado sometida y tiene una gran enfermedad llamada “gobierno”, un gobierno que solo apoya a los más acaudalados, a los que les molesta, les incomoda gente que se no traga el nuevo comercial para la TV donde todo es perfecto, el mundo que ellos quieren que veas, pero de algo están seguros, que siempre habrá personas consientes, personas que están en contra y lucharan por un mundo más justo, que quieren un paisaje mas colorido en horizonte sin esperanza, en este momento histórico en donde todo es una fatalidad constante, porque nuestros compañeros normalistas sabían que la miseria feroz esta en las calles, entro brutalmente a las casas de todas las comunidades indígenas, y así se puede tener ignorante a la humano, la ignorancia es esclavitud, no es la primera vez que en nuestro México hay este tipo de atrocidades, pero es tiempo que aquellos que ordenaron esta gran brutalidad enfrente su responsabilidad de su crimen en contra de personas inocentes, porque al igual que otras personas que han sido víctimas de la desaparición forzada, no son mártires, ni son héroes, ellos tenían el anhelo de un mundo cada vez mejor, sólo lucharon desde su comunidad, desde la normal de Ayotzinapan, con esa rabia que los pobres han acumulado durante mucho tiempo contra el fascismo brutal, ese que los acribilla, que los margina, que los mata lentamente de hambre, han peledado con los puños cerrados, con sus fuerzas, con el corazón, han peleado en contra los caciques y la prepotencia de los perros del estado y muchas veces han dado la vida con gran dignidad.
Ellos gritaron para ser escuchados, para que sean tomados en cuenta y jamás ser ignorados, son solo estudiantes normalistas, pero parece que las autoridades han puesto de moda matar a cientos de estudiantes o a todo aquel que exija democracia, para que sus ideales sean borrados por esos cuerpos represivos porque ven y mira la cara de la rebelión, para ellos el pueblo es su mayor enemigo, profesan la falsa democracia que destroza, aniquila al pueblo, ellos son la verdadera amenaza son lideres fascistas que gozan masacrando, violando y torturando a quien exige libertad.
El silencio de nuestros muertos grita libertad, no debemos olvidarlos, a muchos los mataron de un tiro en la nuca o fusilados contra la pared, los han ido eliminado con esa saña criminal, pero hay algo muy importante que nos han dejado de enseñanza aquellos que perpetraron esos crímenes, aquel que apretaron el gatillo no debió olvidar, que ninguna bala mata todo, nadie mata a la verdad.
Pero después de tantos crímenes el silencio de nuestros muertos grita hoy más que nunca libertad y justicia, porque la herida sigue abierta.
El pueblo mexicano exige a las autoridades la verdad en el caso de los 43 normalistas desaparecidos.
Dedicado para todos los muertos de todos los movimientos sociales de todos de los tiempos en todo el mundo.
David Soto
Noviembre, 2014.