Y cuando todo cae y no quedan más que las gotas corriendo en el cristal, el vaho de tu aliento contra la ventana, del calor de tu cuerpo, tus ojos cerrados a destiempo, las lágrimas que nunca quisiste; pero están. Y cuando todo cae y el frío azota la piel que se eriza, los labios morados no tienen bufanda en los que rendirse y decir basta, tu nariz congelada quiere dejar de respirar. Y cuando todo cae, las nubes que permanecen se van riendo tras el llanto que tanto han aguantado, y tú suspiras, porque cuando todo cae, todo ha caído ya, y sabes que habrá cinco –¿minutos? ¿días? ¿años?– en los que la paz y la calma llegarán a un cuerpo hecho de conflicto.
D.F. #1, Kim Soyoung Hendrick.











