EL ENTREVISTADO DEL MES - Gladys Quiroz- 21 años trabajando en Montesur
“Siempre para mí ha prevalecido la misma calidad de atención”
“Pochita”, así la llaman, como aquella adivina del tarot porque ella también tiene un don, como una corazonada que le permite anticiparse a los hechos. A sus 21 años en Montesur ha logrado ser Jefe del centro quirúrgico donde tiene a su cargo la sala de operaciones, recuperación y central de esterilización.
Trabajó en la Maternidad de Lima por 23 años luego de terminar sus estudios en la clínica Angloamericana, lo que le permitía ver las dos caras de la realidad. “Ha sido una controversia. En un lado tenía de todo y en el otro no. Tenía que tener mucha iniciativa para poder atender a los pacientes con la pobreza que había… la gente no tenía ni para vestir al bebito, se sacaba su chompa y lo envolvía…”
“Yo siempre he querido ser enfermera, toda mi vida desde niña jugaba a serlo”
Se crio con su abuelita y ella siempre se atendía en el Hospital Loayza, Gladis nos cuenta que probablemente eso la motivó a ejercer la carrera al ver la atención que tenían las enfermeras con su abuela. Y ella le hizo su uniforme de enfermera, entonces cuando jugaba de pequeña lo hacía con el kit completo. “Si yo volviera a nacer, volvería a ser enfermera.”
Es casada y tiene un hijo, “somos amigos” exclama con una sonrisa que contagia, nos cuenta que siempre está atenta a sus proyectos, sus trabajos y siempre mantienen una buena comunicación, tienen mucha confianza.
Y en la casa tienen peces, cuando su hijo se va de viaje ella los atiende, los nietos les dice.
Le gustan las manualidades. Tejer, bordar, sus cuadernos nunca están si forrar y tienen una figura alusiva, le gusta que las cosas estén ordenadas y organizadas, que sean de fácil acceso y también le gusta la cocina y la repostería en donde el Pollo entomatado y las tortas son su especialidad. Un don que lleva desde pequeña, cuando estudiaba en el colegio Nuestra Señora de la Asunción iba a concursos de repostería en donde armaban tortas de novia y siempre regresaban ganadores. Razones no faltan para decir: “Estas manitos saben hacer bastantes cositas”.
“Me gusta dejar todo como debe de ser. Ordenado, escrito y ya me voy tranquila [del trabajo] porque dejé todo en perfecto orden. Después que terminé de hacer todo lo de mi casa ya me dedico a mí y ya me siento a hacer mis cositas: A tejer, bordando, viendo televisión pero las manos las estoy moviendo y las cosas intelectuales también como hacer los roles o los inventarios…”
Todo lo que hace, es con cariño, “soy del modo de pensar que si lo hago fastidiada o aburrida, mi comida no va a salir rica”.
Cuando hablamos de música, Gladis dibuja una sonrisa y nos cuenta que es bailarina “muy trompito”, toda la vida le ha gustado bailar y conoció a su esposo bailando y por ende su hijo también es otro bailarín. Y también canta, en su casa le dicen “Maria Martha” por Maria Martha Serra Lima.
Y seguro que habrán escuchado el tema “y que no me digan en la esquina, el venado, el venado…” pues se trata de “Los Pakines”, el conjunto con el que se enamoró de su esposo. Gladis es de Mala y nos cuenta que cada vez que este grupo se presentaba por allá, su familia le avisaba para que fuera (ella siempre ha radicado en Lima) y también iba el que ahora es su esposo: “es el conjunto que nos ha hecho casarnos”, comenta con alegría. Curiosamente, ambos son natos de Mala pero radicaron buena parte de su vida en Lima, sin embargo, regresar a esas fiestas hizo que se juntaran para toda la vida.
En la vida hay momentos difíciles y hace 13 años tuvo que enfrentarse a ello, le diagnosticaron Cáncer Gástrico. Gladis comenta que fue un momento difícil, ella ya presentía que tenía cáncer a pesar de no habérselo diagnosticado, cuando se fue a hacer los chequeos le afirmaron lo que temía; por cosas del destino, hacía 6 meses que se había afiliado al seguro de Oncosalud, con ello pudo realizarse el tratamiento. Aun así siguió trabajando esporádicamente porque le gusta trabajar. “Nunca me voy a olvidar del apoyo que tuve aquí, desde el más grande hasta el más chiquito; hasta el día de hoy yo vivo agradecida. Ahí pude comprobar lo que yo había sembrado.”
A pesar de que la vida le ha hecho afrontar situaciones extremas, Gladis es de las personas que no se dejan vencer, siempre con empeño y entusiasmo sale adelante; su carácter es afable, es una persona bondadosa que está dispuesta a colaborar con el que lo necesita.