No me arrepiento del amor que he dado a falsas promesas, al final de cuentas, les hacía mucha falta.
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No me arrepiento del amor que he dado a falsas promesas, al final de cuentas, les hacía mucha falta.
Sabré dejarte ir.
Aceptaré que sólo fuiste ave de estación. Que solo fuiste un turista que vino a mi país y se fue. Te dejaré ir porque comprendí que la vida no se trata de apegos, ni de vivir intentando retener ni convencer a nadie de quedarse a mi lado. Soy fuerte y encontraré la forma de renunciar a lo que pudimos ser. Sabré dejar de soñarte y mirar un presente contigo y no esperar el futuro a tu lado. Sabré dejar ir lo que no fue y que sólo existió en mi corazón. En ese lugar en donde nacen historias de manera inagotable. Soltarte será difícil, pero no me perteneces. Nada en este mundo es de nadie mucho menos alguien. Pero como desee que fueras mío. Cuando te vayas y lo último que vea sea tu espalda, intentaré que se vaya contigo este amor que no llego a florecer. Y entonces lloraré porque como quería dártelo. Dártelo todo. Y no existe en el mundo la forma de hacer que alguien te ame si simplemente no nace en ese corazón. Por eso te dejaré ir. Te soltaré con los sueños rotos y el corazón herido. Sabré dejarte ir.
Una mujer arde desnuda frente al espejo, sus tetas no son más que un simple vacío instaurado por una boca, que no es otra cosa que un hambre desleal, en la gula transparente de ver la muerte llegar.
La mujer no se toca, está harta de tocarse, sus manos hacen temblar su cuerpo cada vez que la yema de sus dedos desgarra sus clavículas y encuentra el deseo, entre el dolor de la carne y el humo de saberse encontrada; pero ahora su piel no sabe a fruta madura, sus órganos se estallan, vive sangrando, y el color rojizo y amarronado de las escamas volviéndose brasas entre los lunares de la piel, hacen que la ira sea más que el placer.
Está harta de gemir, está harta del sexo solo por caminar desnuda frente al cristal inerte, que son dos ojos ciegos de tanto ver absurdos, de no saber tocar, apretar, sentir más que su propia lujuria.
Una mujer que no sabe si es mujer, ahora resiste con la palma de las manos al rojo vivo sobre el borde de una ventana abierta, no sabe quién cerró la puerta, pero ahora la habitación se abraza fuerte con el olor a carne desgastada por el fino hilo de las llamas, la mujer ya no llora, ya no ama, ya no ríe, ya no piensa, ya no sueña, ya no nada; los pies solo bailan frente al borde cristalino de la gran salida.
Y la mujer mira para abajo, se toca las tetas, pasa las manos por sus caderas, estira las piernas, juega para que el piso se sienta más que el aire, grita el exilio de ser más que una golondrina infernal, y desnuda, se arranca los mechones de pelo a jirones, que caen y no saben bailar con la brisa... mira de prisa, nadie sabe nada de soñar, nadie sabe nada de tocar, y mientras las uñas se mantienen inertes en los cinco dedos de cada mano, desgarra despacio la piel del vientre para caer como lluvia sobre la gente que pasa, y de nada sabe... Una última melodía, un grito con hambre, un sexo abierto, ¡que barbaridad! una mujer desnuda, cayendo al vacío.
-danielac1world ~De orden y perlas~
Prefiero una sincera lágrima tuya pidiendo perdón, a mil ‘te amo’ sin amor, vacíos de encanto, como flores sin color en un jardín desolado.
Julsen Bastian
Quisiera tener 18 años de nuevo, para poder arruinar mi vida de otra manera.
No me parece un halago que me digas que soy resiliente, estoy exhausta de mi fuerza, estoy cansada que la gente romantice mi urgencia y ambición como si tuviera otra opción, nunca quise la opción entre resiliencia y fácil. Quería lo fácil, quería paz, quería amor y reciprocidad. Nunca quise que me hicieran un cumplido por lo fuerte que me tuve que obligar a ser para seguir aquí.
Ya lo acepté y no me quiero morir por eso, ya lo acepté y puedo vivir con eso, ya lo acepté y el dolor no es insoportable, ya lo acepté, ¿Y ahora?
Me siento desdichada, como si la vida misma se hubiera cansado de mi. Dejándome a la deriva de mi penosa y trágica existencia.
BlueGirl