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Hoy entendí que hay despedidas que no se dicen; simplemente se ejecutan. Y duelen igual. O más.
En otra vida espero llegar a tiempo a la tuya...
Ojalá hubiese llegado a tiempo en esta.
Yo siempre fui paciente, en absolutamente todo; pero ahora estoy perdiendo la cabeza al recordar que ya no estás aquí. No sé que hacer, y la ira me invade.
"También se vale despedirse en paz, guardarse las ganas de reclamarle al destino, agradecer por lo bonito que fue coincidir ese ratito, desearse lo mejor aunque ya no sea juntos, volver despacito cada uno a su vida, a sus sueños, a lo que le hace bien al corazón.
También se vale dejar ir ese amor de la vida, no ser tan tercos, no insistir de más donde ya no funciona, no hacerse tanto daño, no negarse a soltar y mejor de lejitos cada quien en lo suyo olvidándose, sanándose y volviendo a estar bien".
~ Emmanuel Zavala.
Adiós que duele
A veces hay que decir adiós, aunque el corazón se niegue.
No porque se deje de querer, sino porque quedarse duele más. Soltar es el último acto de amor cuando el camino ya no es el mismo.
Y duele, porque la memoria sigue buscando lo que ya no vuelve. Pero en ese adiós también aprendemos a respirar con la ausencia, a decir "gracias" donde antes solo había "quédate".
Me quiso tanto como para dejarme marchar.
@pseudoafrodita
Te fuiste
pero no te vas.
Quedaste en los hongos que amabas,
en sus formas raras y perfectas
como vos.
En tus pecas,
que eran estrellas en la cara,
dibujando constelaciones
que sólo los que miran de verdad podían ver.
Quedaste en las risas que dabas,
esas que llenaban el aire
como una canción que se escapa sin permiso.
Tenías el pecho marcado con "Sobreviviente",
y sí, lo fuiste.
Sobreviviste más de lo que cualquiera entendía.
Sobreviviste a juicios injustos,
a miradas sucias,
a un mundo que no sabe qué hacer
con alguien que brilla sin pedir perdón.
Fuiste arte.
Lo digo claro.
No “como” el arte.
Eras arte.
Cada palabra tuya tenía el peso de un poema.
Cada gesto parecía pintado con intención.
Y aunque algunos te hayan querido apagar,
yo te vi.
Yo te escuché.
Y vos eras luz,
una que dolía por dentro de tan intensa,
una que no todos podían sostener.
Hoy no vengo a despedirte.
Vengo a decirte que te llevo.
En la piel, en la voz,
en los hongos que vea crecer en las grietas,
en cada poema que me arranque la vida.
Coquito, amiga,
poeta,
risa,
piel marcada,
hermosa,
imperfecta,
real.
No hay muerte que pueda borrarte.