WIT: despertar a la vida.
Les quiero compartir mi experiencia de la obra de teatro “WIT: despertar a la vida”, la más reciente puesta en escena del joven director mexicano Diego del Río, escrita por Margaret Edson y protagonizada por la primera actriz Paloma Woolrich. Este drama se presenta en el Centro Cultural Helénico, los miércoles a las 20:30hrs. (Estará en cartelera hasta el 8 de julio).
Debo decir que la historia es profunda, dramática, se maneja una lírica complicada dentro del guión y un humor negro muy asertivo.
Al personaje principal, Vivian Bearing (Paloma Woolrich) le detectan cáncer ovárico metastásico fase cuatro y se convierte en el conejillo de indias de su doctor y de su grupo de investigación, se somete a un tratamiento muy fuerte, el cual resulta muy difícil de sobrellevar.
Woolrich interpreta a una catedrática universitaria de poesía del siglo XVII, quien toda su carrera como académica, se dedica a estudiar al poeta John Donne, su poesía dedicada a la metafísica y a la muerte. Tantos años de Vivian estudiando la muerte y tratando de descifrarla no sirven de nada al estar cara a cara con ella.
El amor que le tiene a las letras y a la poesía el personaje, es contagioso, la pasión con la que se expresa te transmite como es que toda su vida se dedico a hacer simplemente lo que amaba.
La protagonista interactúa con el público, rompiendo la cuarta pared desde el inicio, lo cual fue una de mis partes favoritas de la obra.
Una característica que me gustó fue que el papel de Woolrich jamás hace alusión a su soledad, ya que conforme avanza la historia te puedes percatar que nadie la acompaña a lo largo de su vida, excepto la poesía y sus alumnos.
Tuve la percepción de que conforme su enfermedad avanza y el tratamiento esta causando estragos, empieza a hacer un recuento de su vida y entonces se da cuenta que durante sus años de docente le faltó ser más humana, ser un poco más empática con sus alumnos.
Paloma Woolrich se lleva la ovación de pie, totalmente merecida por su impecable actuación. El trabajo actoral es muy complejo en todos los sentidos, es una entrega en cuerpo y alma al desnudo que deja conmocionado al público.
Sin duda es una puesta en escena difícil de digerir, pero la actuación, la dirección y la historia hacen de ella un maravilloso conjunto, en mi opinión algo que no se pueden perder.