estrógeno y progesterona
Fotografía de Lisa Wilkens
Busco una mesa para el salón y no puedo evitar imaginar qué pensarías tú de ese color. Si te gustaría su forma o me dirías que se me dan bien muchas cosas, pero que esto no es lo mío, que es mejor que tienda la lavadora, que hace rato que terminó y que no soportas el olor a humedad en la ropa.
Busco espacios por la casa donde pondrías los cuadros que algún día no pintaste para mí, pero ya no quedan huecos aunque las paredes estén vacías. Busco discusiones ajenas y parejas muertas que caminen sin mirarse por la calle que me hagan creer que lo nuestro era mejor que eso, aunque lo nuestro nunca fuera mejor que nada.
Busco personas que no tengan ambiciones, ni vicios, para que me enseñen el patrón para ser feliz viendo la tele un sábado por la noche. Busco aplicaciones que me digan a qué hora tengo que acostarme, qué cantidad de proteína tengo que comer y cuánto ejercicio tengo que hacer al día para crearme una rutina en la que no me sobre tiempo para pensar en ti.
Busco restos del eco de tu risa por las paredes para saber si sigues viva o si le escribo a los fantasmas. Busco que alguien me prometa que podrá hacerte feliz. Busco escribir un par de libros en los que sea capaz de no mencionarte entre líneas.
(Noviembre 2018)















