DISFRUTEMOS
Una de las prohibiciones que muchos de nosotros pareciera que aprendimos en la niñez es la tácita regla:
«No te diviertas ni disfrutes de la
vida».
Esta regla crea mártires, gente que no se permite aceptar los placeres de la vida cotidiana.
Muchos de nosotros asociábamos el sufrimiento con alguna especie de santidad. Ahora, lo asociamos con la dis-función para relacionarnos con los demás.
Podemos ir viviendo el día haciéndonos sentir ansiosos, culpables, desgraciados y privados. O podemos permitirnos vivir ese mismo día sintiéndonos bien. Eventualmente aprendemos que la elección es nuestra.
Hay mucho de qué disfrutar cada día, y está bien sentirse bien:
• Podemos permitirnos disfrutar
nuestras tareas.
• Podemos aprender a relajarnos
SIN sentimientos de CULPA.
• Podemos aprender incluso a
divertirnos.
Trabajemos para aprender a divertirnos. Apliquémonos con dedicación a aprender a disfrutar. Trabajemos tan duro para aprender a divertirnos como lo hicimos para no hacerlo. Nuestro trabajo se verá re-compensado. Lo divertido se volverá divertido. La vida se convertirá en algo que vale la pena vivir y cada día encontraremos muchos placeres que disfrutar.
”Hoy me permitiré disfrutar de la vida
al ir V I V I E N D O el día”.
Pasarla bien, darnos permiso, merecer la felicidad, la belleza, el gozo, la alegría, el entusiasmo y el bien-estar, es algo complicado cuando se está todo el tiempo en el "deber ser" o en el rol de víctima.
El ser humano tiene la tendencia a sabotear su propia felicidad, su propio gozo, y una de las maneras más efectivas y comunes es la de buscar la más mínima imperfección hasta en los escenarios más hermosos; comencemos a identificar este patrón para dejar de hacerlo.
No sobre-valoremos lo que “falta”, éso tiene un nombre se llama: ’la presencia de lo ausente’.
Démonos la oportunidad; riámonos un poco de nosotros mismos, de algunas situaciones; no nos tomemos todo tan en serio, hemos trabajado (y a veces hasta luchado) por lo que hoy podemos disfrutar.
Tengamos presente que también estamos aquí para aprender, amar, sanar, trabajar, construir, equivocarnos y también para pasarla bien
















