Dofus (lore): El dios Sadida
Una de los 10 primeras almas que aparecieron en el Krosmoz, Sadida es uno de los 4 dioses (junto con Xelor, Osamoda y Sram) que sentaron la base para que el krosmoz pudiera albergar vida.
Llamado "el Dios de las hojas" creo el reino vegetal para el Krosmoz.
Se dice que «hay dos cosas que no se pueden mirar directamente: el Sol y Sadida», y que por eso este dios siempre lleva una máscara, para que dioses y mortales puedan conversar con él. Sadida es el dios de las plantas por excelencia. Su único deseo es que todo brote, florezca y se desarrolle. Sus discípulos obtienen sus poderes de la vida vegetal y aprenden a utilizarlos al máximo. Sadida puede verse de vez en cuando durante las noches de primavera, cuando hay luna llena, danzando sobre las crestas de las montañas, seguido de una hilera de brotes y flores…
Las muñecas Divinas de Sadida
Como Sadida se volvió el Dios de los Zobales
Un día, Sadida, molesto por el comportamiento del dios Yopuka, decidió tenderle una trampa para darle una lección. Le ofreció una jarra mágica al Gran Guerrero para emborracharlo y atraerlo a sus jardines. Entonces, Yopuka vio a Lácrima, una de las muñecas divinas de Sadida, y cometió el acto irreparable de abusar de la muñeca, reproduciéndose con otra deidad, transgrediendo así uno de los tabúes divinos.
Cuando Lácrima dio a luz, Sadida neutralizó a la criatura divina, despedazándola y encerrándola en nueve máscaras, y luego rechazó a su muñeca, que quedó aún más traumatizada por la violación. Sin embargo, su plan no salió como esperaba: la criatura divina, también llamada Cuernos Fundidos, fue despertada por Razad, el primer Zobal. El dios Yopuka intentó detenerlo para enmendar su error, pero fue derrotado por Cuernos Fundidos, quien se apoderó de parte de sus poderes, casi destruyendo el Mundo de los Doce.
Sadida volvió a sellar a Cuenos Fundidos y, para evitar otra catástrofe, se hizo cargo del culto Zobal, pidiéndoles que protegieran las máscaras primordiales a riesgo de sus vidas.
La depresión del dios Sadida
La desaparición de Dathura, su muñeca más amada, afectó profundamente al dios Sadida. Su estado de ánimo y apariencia cambiaron tan drásticamente que permaneció retraído durante muchos años. Sin embargo, el despertar de Dathura sacó al Dios de las Hojas de su letargo.
Usó su conexión con su muñeca favorita para observar su nueva vida. Entonces descubrió a Otomai y a su extraño hijo Ogrest, dándose cuenta de que este último era el responsable del despertar de la muñeca. Desafortunadamente, todo cambió cuando Dathura quedó atrapada en el Dofus de Hielo.
Sadida perdió una vez más su conexión con Dathura. Desesperado, se dejó corromper por los sentimientos de los mortales. El odio se extendió por él como un veneno, contaminando su cuerpo y mente hasta el punto de verse obligado a abandonar su forma física corrompida para renacer.
Renacimiento
Al despertar en el año 789, Sadida recuperó sus poderes, liberado de la oscuridad que yacía latente en su interior y que lo impulsaba a repetir sus errores del pasado.
Sadida se dirigió inmediatamente a la cima del Monte Zinit para reparar a Dathura, quien había sido liberada de su prisión de hielo por Ogrest. Intentó llevarse consigo a su favorita, pero esta acción provocó la furia de Ogrest. En un acto de desesperación, Ogrest atacó al dios Sadida. Su ataque fue tan poderoso que destruyó parcialmente el Monte Zinit, que se hundió en el océano. Este acto temerario arrastró a Dathura al abismo y, con ella, la destrucción parcial del Mundo de los Doce.
Mandamientos
Como todos los dioses, sus discípulos siguen una serie de mandamientos. Los de Sadida son los siguientes:
Regarás las plantas de tus pies para mantener un paso ágil y vigoroso.
Tomarás varias siestas al día, procurando no perderte en tus sueños.
Seguirás jugando con muñecas sin importar tu edad.
Organizarás espectáculos de marionetas en días festivos.
Regalarás flores a tus amigos y envenenarás la vida de tus enemigos.
Bailarás bajo la luna hasta el anochecer.
Cultivarás la paciencia, pero con cuidado de no atrincherarte.
Honrarás la memoria de tus ancestros para ganarte tu lugar en el árbol genealógico.
No serás entrometido; respetarás los deseos de quienes quieran preservar su mundo privado.
No fumarás en el césped sagrado excepto durante las ceremonias.
Sadida como es descrito en su templo
Los seguidores del dios Sadida se reúnen bajo el nombre de "Zapatos de Sadida", que significa, en idioma sadida, "Aquellos cuyos zapatos, con suela de viento y adornados con vegetación, pueden crear rocío y alegría en el corazón del dios Sadida, desde lo más profundo hasta el borde de los bosques, perfumados con exquisitas fragancias almizcladas". Esta curiosa expresión siempre desconcierta a la gente. Lo primero que hay que saber sobre los sadidas es que son extremadamente sensibles con las plantas de los pies. Algunos dicen que tienen callosidades, mientras que otros afirman que es la parte más sensible de su cuerpo. También podría tener que ver con el olor. Pero nadie lo sabe con certeza excepto los propios sadidas. Claro que, si le preguntas directamente a uno de los temperamentales seguidores del dios de las hojas, te arrepentirás. Al final, la decisión es tuya: vivir en la ignorancia o arriesgarte a recibir un golpe de espinas en las partes íntimas. No es difícil elegir, ¿verdad?
A menudo pensamos que los Sadidas duermen todo el día. La verdad es que lo que consideramos sueño profundo es, de hecho, una actividad muy intensa, similar a soñar. Los Sadidas afirman ser "transmisores de sueños". Un Sadida soñador puede realizar un esfuerzo tremendo en el éter para canalizar las energías que darán vida a sus muñecas. También aprecia las enseñanzas de los espíritus del bosque y los dioses menores, quienes le indican dónde encontrar las plantas que necesita para elaborar sus ungüentos y venenos. Esta condición vegetativa le permite comunicarse con las plantas y los árboles. Si un Sadida necesita recoger una planta o cortar un árbol, siempre pedirá permiso, pues vive en perfecta armonía con la Naturaleza. Algunos creen que también tienen especial cuidado al hacerlo porque poseen el poder de transformarse en árbol y consideran que hay algo inapropiado en golpear a un par con un hacha.
Algunos Sadidas se erige como protectores de la tierra. Utilizan su hechizo de Poder Silvano, que les permite transformarse en árbol, mimetizarse con el entorno y permanecer vigilantes, escudriñando su alrededor. ¿Alguna vez has tenido la sensación de que alguien te observa cuando estás en un bosque supuestamente desierto? ¡Ahora ya sabes por qué!













