Tú no eres lo que perdí, yo no soy lo que perdiste. Pero el mundo sigue girando y nosotros tenemos que seguir. Así que nos tomamos de la mano para no caer, y reímos cuando podemos, mientras por dentro seguimos llamando a otros nombre
seen from United States
seen from United States

seen from Croatia
seen from China

seen from United States
seen from United States
seen from Vietnam
seen from China

seen from Namibia
seen from Malaysia
seen from United States

seen from United States

seen from Jamaica
seen from United Kingdom

seen from Australia
seen from China

seen from Namibia

seen from United States
seen from Nigeria
seen from United States
Tú no eres lo que perdí, yo no soy lo que perdiste. Pero el mundo sigue girando y nosotros tenemos que seguir. Así que nos tomamos de la mano para no caer, y reímos cuando podemos, mientras por dentro seguimos llamando a otros nombre
Nicotine Rain & Silent Skies — from The Chronicles of Tartarus
Otra vez me encuentro aquí, encendiendo cigarrillos a tu nombre. Me juzgan por fumar demasiado, pero no saben que no fumo por vicio, sino por exceso de sentir. Si el humo pudiera traducirse en emociones, lo entenderías: apenas la nicotina invade mis pulmones, algo invisible se vuelve tangible, como si mi pecho aprendiera por fin a hablar. Qué ironía que esto sea veneno; quizá mi amor también lo sea, porque cada vez que exhalo y el humo se desprende del balcón de mi habitación hacia el cielo, me convenzo de que solo él ha sido testigo fiel de todo lo que he amado.
Tal vez, si algún día el cielo se apiada de mí, guardará mi amor en una nube. Lo acumulará en silencio, gota a gota, hasta convertirlo en tormenta. Mis sentimientos siempre han sido una nube cálida, cargada de lluvia, aunque yo viva atrapada en la sequía perpetua de no saber llover. Por eso, no cargues paraguas, ni botas, ni overoles; no te protejas el día en que ocurra el milagro. Lloverá a cántaros, día y noche. Te empapará estés donde estés, sin pedir permiso. Haré desbordar los ríos, incluso inundaré tu casa, porque cada gota que caiga será un beso húmedo destinado a ti, a cubrirte el cuerpo entero, sin dejar un solo espacio vacío que no lo lleve.
Probablemente tiemblen tus manos, tu piel, todo tu ser, abrumado por lo que sientes, y entonces comprenderás cómo reacciona mi cuerpo cuando revoloteas a mi alrededor, incluso desde lejos, incluso sin intención. Ese día, los diluvios llevarán tu nombre. Quizá te deje una gripa o una hipotermia, porque los efectos secundarios de una confesión así no pueden curarse en un solo día. Y aun si me rechazas, sé que quedaré guardada en tu memoria: cada vez que mires un cielo nublado, que la lluvia te sorprenda cualquier tarde, o simplemente observes el lento deslizar de las gotas sobre una ventana o un vidrio, sabrás que soy yo, susurrándote el amor que siento, repitiéndose como un ciclo sin fin.
Lo que mi corazón busca es esa paz que le da el saberse valorado, con la seguridad de que alguien ha visto mi luz y mi oscuridad y, aun así, ha decidido que no quiere buscar en ningún otro lugar porque ya lo encontró todo en mi...
Cada vez que te pienso la respiración me duele con un dolor bonito porque tú eres el aire que respiro.
Jairo Aníbal Niño
A mis amores del pasado:
Hay algo dentro de mí que insiste en recordarme que ustedes fueron los amores más profundos que he sentido en mi vida. Sebas, Mauri… con ustedes, y solo con ustedes, conocí lo que realmente significa sentirse acompañada por un vínculo que iba mucho más allá de lo físico; era como si nuestras almas se hubieran reconocido y entrelazado.
Duele saber que los dejé ir, cada uno por razones distintas, por caminos que en su momento parecieron necesarios. Pero ¿saben algo? Un pequeño espacio de mi corazón les pertenece para siempre, como un santuario silencioso que guardo y guardaré hasta el final de mis días, por respeto… y por amor.
Incluso si del otro lado no existe el mismo recuerdo, ni el mismo cuidado, ni el mismo sentir.
Ya ves qué tontería, me gusta escribir tu nombre. Llenar papeles con tu nombre, llenar el aire con tu nombre; decir a los niños tu nombre, escribir a mi padre muerto, y contarle que te llamas así. Me creo, que siempre que lo digo me oyes. Me creo, que da buena suerte. Voy por las calles tan contenta, y no llevo encima nada más que tu nombre.
Gloria Fuertes