Billy Elliot (2000)
Es 1984. Época de grave crisis económica en tierras británicas y, en especial, en la zona minera de Durnham, actividad de la que viven Jackie (Gary Lewis) y Tony Elliot (Jamie Draven). Son momentos extremadamente difíciles, no sólo para ambos que afrontan una huelga; también para el pequeño Billy (Jamie Bell), hijo y hermano de éstos, que extraña a su madre fallecida, cuida a su abuela enferma y descubre su pasión. Que no es el boxeo, como quieren Jackie y Tony sino algo que no es bien visto por considerarlo “menos varonil”: el ballet. De él y su rígida pero maravillosa maestra y mentora, la señora Wilkinson (Julie Walters), dependen que este sueño tenga algún destino feliz.
Una de las películas más amadas de principios de siglo se convirtió en fenómeno global cuando su director, Stephen Daldry, y su guionista Lee Hall se unieron al gran Elton John para darle al mundo “Billy Elliot, The Musical”. Tres nominaciones al Oscar y 54 premios, una historia sencilla y sensible, actuaciones deslumbrantes (Jean Heywood como la abuela materna de Billy y Tony, Nicola Blackwell como Debbie y, en particular, Stuart Wells como Michael, el mejor amigo de Billy), música descollante... Todo confluye en esta maravilla que no te dejará indiferente.











