A veces los dardos lanzan espejos contra mi, como si mi imagen fuera un ataque desesperante, y me pregunto donde quedó la niña que se ponía cualquier prenda encima, y jugaba a comerse el mundo por completo, antes de que las metáforas de la comida y el peso, fueran los dientes con los que el mundo devoraba a la niña.
Me veo descomponiendo mi imagen en mi mente como si fuera un rompecabezas viviente, como si buscara la pieza que no encaja con lo que tendrían que ilustrar las vidrieras y los reflejos familiares a mi paso. Y cuenta atrás recuerdo a la niña en punto de quiebre, mirando el retrovisor de un auto, preguntándose por qué solo podía ver belleza en la pupila de sus ojos… si esa pequeña supiera que tanto puede distorsionarla el mundo, contando los pasos con tortura hasta que las lineas del placer se desdibujen.
Hoy me pido paciencia más a mi que al resto, paciencia a la niña que quiere volver a comerse el mundo con el hambre que nunca le permitieron mostrar, paciencia a lo que soy, y que quiere ver el mundo con la misma belleza que tuvo siempre en cada rincón, y sobre todo, paciencia a mi cuerpo, este rompecabezas andante, que tiene todas sus piezas en el lugar indicado, pero a veces el desorden es el pasado, y sus huellas gigantes que marcan, porque los dardos lanzan espejos contra mi, y yo trato de mantener el pulso para afilar mis dientes, y devorar al mundo, con la culpa de ausente.
-danielac1world ~Dialecto simple del desconocerse~















