"Eco del Viento: Un Canto a la Presencia Ausente"
El viento me silba tu nombre, entre las ramas esconde su juego, corre a mi lado, de copa a raíz, de riachuelo a la hojarasca, un eterno ruego.
El bosque se inunda de ti, lluvia de verano que me mojas, la omnipresencia de tu ser borra el rastro de tu ausencia, en las sombras.
La vida florece, el ruiseñor canta, tus ojos anidan en mí, tus manos desdibujan mi rostro desde lejos, en este juego sin fin.
Es tu nombre lo único tuyo que tengo, lo recorro a diario, me aferro y lo guardo entre mis labios, secreto, promesa, necesario.
Del pecho brota el río de tu presencia, en mis manos guardo calor no dado, te evoco, te invoco, en todo momento, llegas con el alba, al anochecer te quedas, amado.
Me habitas, me moras, permaneces, en mí como llama inagotable, quemándome la carne, consumiendo el alma, y el viento, siempre me silba tu nombre inmutable.
"Te llamo, te clamo, te espero... te amo."