La mujer de la montaña (Kona fer í stríð, Benedikt Erlingsson, 2018)
En otra época podría haber sido hasta transgresor realizar una cinta cuya protagonista es una ecoterrorista, pero en tiempos de Greta Thunberg es prácticamente nadar a favor de la corriente. Esta falta de riesgo temático-argumental se compensa con un detalle de puesta en escena tan loco como encantador y es que la banda sonora de la película son unos señores que acompañan a la protagonista con sus instrumentos por allá donde vaya, poniendo la melodía, algo parecido al trovador de Algo pasa con Mary, pero sin letra, y siempre en un discreto segundo plano. Halldóra Geirharðsdóttir tiene el doble papel de Halla, que lleva doble vida: directora de un coro local versus su labor como azote del gobierno y las eléctricas, y su hermana gemela, profesora de yoga que lleva una vida más espiritual y tranquila. Un mensaje de alerta sobre el cambio climático, que nunca está de más, aunque quizá no esté en manos de los telespectadores, ni del pueblo llano, el impulsar medidas para evitar el desastre, o al menos retrasarlo lo máximo posible.











