Cuida tus palabras, ellas tienen el poder de herir el alma o endulzar el oído, pueden golpear las emociones, o acariciar los sentimientos.
Tenemos la fea costumbre de decir frases agresivas cuando estamos enojados o de igual forma nos hieren.
No hagamos esto, dañamos terriblemente a quienes son blanco de nuestras palabras necias y llenas de odio.
Cuidemos que nuestros silencios sean mejor apreciados que nuestros gritos.
Leregi Renga














