Libros de viejo
Voy a pecar de sangrón, como decimos en mi región (pedante, sería el sinónimo). Pero hoy quiero hablar de los libros usados o más bien de las personas que los compran. Comencemos con los libros primero y las librerías para pasar después a los lectores.
Recientemente me he comprado varios libros que, de verdad, los he considerado un tesoro. Me he puesto a hacer la comparativa entre los libros nuevos que he adquirido en librerías establecidas o en la FIL y estos libros ya usados y viejos.
Para comenzar no sé por qué tengo la sensación de que los libros usados jamás pasaron por librerías nuevas. Lo digo porque se me hacen libros tan especializados, tan buenos y extraordinarios que no adquirieron nunca el estatus que los libros comerciales tienen (ya con esto habrán visto la liga que tiendo entre librería establecida y aquellos libros que llamamos Bestseller). Ya sé que no hay nada más falso que esto que acabo de decir, pero sigo teniendo esa sensación frente a estos libros usados y extraordinarios.
También hay que preguntarse por el camino que siguieron para que alguien quisiera deshacerse de ellos y que, antes de terminar en la basura, llegaran a esas benditas librerías donde los adquirimos a precios bajísimos. Ahí esos libros han encontrado a un verdadero lector perdurable, ¿nos hemos percatado de ello?
Y ahora seguimos con los lectores (y aquí mi pedantería). Creo que el lector de libros comerciales jamás se acercará a las librerías de viejo a ver qué encuentra. No, él apuesta por lo seguro y lo que le recomiendan las grandes casas editoriales o bien el Wattpad. Por lo regular este tipo de lector busca la satisfacción de una historia (es lector de novelas rosas) que la profundidad de un clásico.
Los lectores que sí se atreven a la búsqueda en las librerías de viejo, son lectores "especialistas" en su maestría, además de "serios". He visto a historiadores, lingüistas, novelistas, poetas (sobre todo) que siempre encuentran lo que buscan. Y este es otro de los puntos a favor de las librerías de viejo, en ellas hay tal diversidad (sé que en las nuevas también, pero no de esta forma) no sólo de temas, sino de libros muy especializados en lo que cada uno busca. Y tal vez esto esté en el origen de los compradores originales de los libros quienes fueron muy específicos en su adquisición, tanto que les resultaron incomprensibles a los familiares con los que terminaron y estos últimos terminarían llevando a ese mejor lugar que es una librería de viejo, antes que dejarlos en casa.
Sé que digo muchas barbaridades y hasta mentiras, pero es mi forma de hacer un elogio a esas librerías de viejo a las que los lectores con biblioteca debemos tanto.












