Nunca fui muy de creer en eso de las medias naranjas. En eso de sentirse llena, sentirse entera por tener a alguien al lado que te complete. En lo que sí creo es en esa sensación de satisfacción de que estás bien por tu cuenta. Que no necesitas de nadie para lograr lo que te propongas. Pero que, aún sabiendo esto, quieras que -ese- ser forme parte de tu vida. Que te acompañe en estas satisfacciones. Que te de la mano y se apoyen entre sí. En eso rige, para mí, la base del amor. En la libertad, en el orgullo de saber a quién tenes al lado y de saber que lo elegís sin ningún tipo de dependencia.













