Sin ser erudita en el tema, aunque sí una apasionada, algunos conocidos me han pedido consejo para introducirse al mundo de la ópera. Tal vez por curiosidad o por querer integrarse a algún círculo en el que exista algún conocedor, saber algo de este tipo de arte escénico y musical puede hacer algo más que ayudar a fomentar alguna simple conversación, puede alimentar nuestro ser.
Aspirando a ese interés, por más escueto que sea, me ha interesado ver de qué manera se podría introducir y contagiar, por lo menos un poco, el gusto por la ópera, que me atrevo a decir contiene a todas las demás artes y si se sabe apreciar una de estas, hay oportunidad de disfrutar de esta que ha sido en parte estigmatizada como aburrida o lejana al público en general, cuando la ironía es que precisamente fue el pópulo el que ha creado y transformado esta expresión artística.
Y al preguntarme cómo haría esto, me di cuenta que realmente no domino el tema de manera que pueda argumentar con hechos históricos o ejemplos certeros para ayudarme a enseñar y sobre todo mostrar cómo encontrarle el gusto a la ópera.
Así que aprovechando este espacio y la oportunidad de poner en práctica lo que se vaya aprendiendo en el diplomado de periodismo, me he propuesto plantear aquí elementos que en lo personal me ayudaron a conocer, entender y sobretodo admirar y disfrutar este arte escénico.
Para aquellos que me regalen su atención en este espacio, este texto introductorio sólo tiene la finalidad de dar la bienvenida, y agradecer de antemano comentarios, de quienes se atrevan a descubrir un nuevo gusto por este tipo de música.