Tres personas y ocho gatos
por las calles, inertes todas ellas,
bordeo el límite curvo de una luz vieja anaranjada.
y las esquinas me esperan,
me hacen señas para que las elija
para que vaya por su lado,
que no quieren estar solas
de adoquines conquistados
Veo a la ciudad que me dio a luz
la veo con sus callejones en penumbra
y sus árboles rascacielos
Quizá dentro de unas horas
cuando sea apuñalada por el sol,
y las personitas salgan de sus cuevas
cuando entonces la vida llene sus calles
quizá ella vuelva a la vida,
Yo la prefiero con su belleza
su encanto de soledad como atmósfera,
la gracia del cadáver que se hunde,
en medio del lago tranquilo.
sin sombras que acompañen