La necesidad de fortalecimiento de un espacio de lo público, en un intento de clarificación conceptual que apunta a los deslizamientos y matices presentes en esos discursos.
De manera muy general, se puede sostener que el par público-privado se mantiene adheridos al menos tres sentidos básicos. Tal vez sea más preciso hablar de tres criterios heterogéneos para trazar esta diferencia.
a) Lo público como lo que es de interés o de utilidad común a todos, lo que atañe al colectivo,lo que concierne a la comunidad, en contraposición con lo privado, entendido como aquello que se refiere a la utilidad y el interés individual. De allí también que, en algunas definiciones, el término público aparezca como“lo perteneciente o concerniente a todo un pueblo, lo que emana del pueblo”, del populus.
b) Lo público como lo que es y se desarrolla a la luz del día, lo manifiesto y sostensible en contraposición a aquello que es secreto, preservado, oculto, que no puede verse, aquello de lo que no se puede hablar, que se sustrae a comunicación y examen. Volver público en este sentido, alude a la luz que torna visible.
c) Público como lo que es de uso o accesible para todos, abierto, en contraposición con lo cerrado, que se sustrae a la disposición de los otros. Público, en este caso, es aquello que, al no ser objeto de apropiación particular, se halla abierto, distribuido. En ese sentido, un uso del publicar latino es el de ‘confiscar’, ‘sustraer al uso particular’. Las plazas, la calle son lugares de uso público, abiertos a todos. Del otro lado, el signo más ostensible de lo privado, como apropiación, es la clausura, la cerca. Algo puede ser público (en el sentido de no oculto o no secreto), desarrollarse a la luz y no ser público (en el sentido de accesible o disponible para todos. De alguna forma,este tercer sentido, que remite a la oposición abierto-cerrado, es el que más relaciona público-privado con la dimensión de inclusión-exclusión.
Otras denominaciones, como “espacio social”, “espacio común”, “espacio compartido, “espacio colectivo”, las calles, plazas, parques y otros espacios urbanos son una parte fundamental para la celebración colectiva de la vida en las ciudades, constituyen un ámbito común al que no se suele prestar la atención que debiera. En el espacio público se produce la socialización colectiva y, por tanto, constituye la esencia de la ciudad. En esos lugares de todos nos encontramos con los otros, aquellos que comparten la historia que se está formando, nuestra contemporaneidad.
Habitar el espacio público.
El tema de la residencia, es decir, el de la vivienda del ser humano y de su relación con los demás elementos del espacio habitable, debiera convertirse, como lo hizo durante las primeras décadas del siglo XX, en el núcleo central de la investigación que se despliegue en el ámbito disciplinar de la arquitectura. El mundo en el que vivimos, sujeto a tan aceleradas mutaciones, debiera afrontar la reflexión sobre las formas residenciales.
El fin reside en la búsqueda de la mejora de la vivienda colectiva y por tanto de la comunidad. El espacio privado parece ser el objeto de estudio pero es, sin embargo, el espacio colectivo el que ha sido minado a lo largo de los últimos años, ha sido reducido no sólo en superficie, sino también en concepto. Se pasa directamente de la calle (territorio de lo público) a la vivienda (territorio de lo privado), sin umbrales, sin espacios intermedios de relación.
En conclusión la ciudad es en esencia un acceso libre a los lugares para la convivencia colectiva y, por tanto, el diseño de la ciudad se debería efectuar desde el proyecto del espacio público como expresión de lo social.