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Me apetece sentirte, sin restricción ni límites: Quiero noches de ti...quiero días felices...
🄼🄰🄱🄴🄻
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Me apetece sentirte, sin restricción ni límites: Quiero noches de ti...quiero días felices...
🄼🄰🄱🄴🄻
Quién sabe.
Loca-mente libre
soy un montón, me río sin vergüenzas y bailo haciéndolo mal, y sabiendo que lo hago mal, y no me importa.
Digo lo que pienso de manera super honesta, y a veces soy un descaro de honestidad sin medidas.
Me paso en profunda, ahondo en temas y no me conformo con lo superficial.
Pareciera que no me aterra decir y hacer libremente lo que pienso, pero en realidad creo que es mi niña interior exteriorizada, que se cansó de vivir encarcelada en una sociedad de sobrias costumbres.
Dejé suelta a esa nena que no se animaba a comunicarse libremente por miedo al rechazo y la saqué a dar paseos a la plaza, pintar , jugar y escribir.
Desde que la dejé ser que espante a todo el mundo, con mi iniciativa, mi risa loca y mis comentarios que salían de la boca como estaban en la mente, libres y desordenados.
Pero a veces es elegir entre ser correcto y reprimirse o ser incorrecto, según las normas impuestas por las sociedad, y dejarse fluir, con las consecuencias que conllevaba.
La frescura loca de un alma libre no es para todos, es abrumadora, pero es auténtica, y la autenticidad es la clave del ser.
Natalia igarzabal
Llamarte a las diez de la noche a mi habitación no fue un acto inocente, ni del todo correcto, pero en ese momento lo sentí necesario. Era mi forma de cerrar un capítulo que había quedado inconcluso, de ponerle un punto final a lo que alguna vez fue: mi primer amor.
Durante mucho tiempo creí que no volvería a encontrar a alguien que despertara en mí esa intensidad, esa forma de encenderme desde adentro. Pero entonces apareció aquel joven, en este pequeño pueblo, casi por casualidad, y me recordó algo que no había querido aceptar: que aquello que tanto extrañaba de ti no era irremplazable.
Había en él una energía distinta, unos años menos que yo (aun cuando yo me veía más joven que él), un cuerpo más firme, una presencia que irónicamente se parecía a la tuya sin llegar a ser tú… y, sin quererlo, logró ocupar ese espacio que creí solo te pertenecía.
No sé si ese encuentro me ayudó a soltarte por fin, o si simplemente me llevó a aferrarme a otra forma de deseo. Porque, siendo honesta, en ese momento todo fue más simple: dos cuerpos encontrándose, una necesidad acumulada, y yo permitiéndome, después de tanto tiempo, volver a sentir.
Y en medio de todo eso, descubrí algo que no esperaba: que aún podía perderme en alguien más, que aún podía sentir con intensidad, que aún había fuego en mí… aunque ya no fuera por ti.
Un día más que pesa.
Un pensamiento que no me suelta.
Y yo… sin sentirme yo.
Pero aquí sigo,
siendo fuerte,
aunque no me reconozca.
" Solia pensar que era poco sociable porque me gusta estar sola, pero resulta que me gusta estár en paz y soy una persona sociable cuando estoy con personas que me traen paz"
Me entregué al amor como quien se entrega al mar con los bolsillos llenos de grava sabiendo que entregarse al amor y entregarse al dolor pueden llegar a ser la misma cosa.
dime cuántas veces
cuantas veces e dudado de mi,
de mi pluma, mi pensamiento y palabra
parece que una deuda histórica me persigue como alma en pena, por no sederle el poder al que siempre perteneció
mi nombre no tiene que ver con quien soy, ni mi esencia, ni mi actitud
a menos que perfores las tres mil capaz y encuentres al núcleo, que escribe esto
el eco de las personalidades catastróficas,
el delirio en vida de mi vida,
un día sonreí al viento y así se fue la sonrisa
cuántas veces e dudado de mi,
de mis libros, mi poemario que es, la utopía que, el amor necesita para seguir de pie en mi vida,
la satisfacción del dolor,
el desgarro,
al salir del closet de la mediocridad.