Cuando una serpiente te muerde, se podría llegar a sentir el más profundo, anestésico y perturbador dolor. El rencor es más que solo un sentimiento humano, es una intoxicación profunda de lo nos rodea. Es como navegar solitarios con nuestras extremidades estiradas de lado a lado. La cura para el rencor no es el amor, la cura para el rencor es el perdón. El perdón llega a ser más profundo, más gigantesco a veces que el amor. El perdón es poder recordar sin dolor. Recordar sin dolor, es poder sentir amor por lo que recuerdas. Mantenerlo vivo. El amar lo que recuerdas, doloroso o no, bueno o no, es la apertura para vencer al rencor. Es entonces como el rencor es la falta de virtud, es tu propio límite; debes recordarte que lo que has vivido es algo que amaste. El rencor es tu propia imposibilidad de darte una oportunidad.
Teoría del rencor, Lina Ganef. 2015














