Cuando se ilumine su nombre en la pantalla y tu corazón lata un poquito más rápido, cuidado, haz caído.
seen from United Kingdom
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Türkiye

seen from Japan

seen from Malaysia
seen from United States

seen from Croatia
seen from United Kingdom

seen from India

seen from Russia

seen from United Kingdom

seen from Malaysia
seen from United Kingdom
seen from France

seen from Malaysia
seen from Türkiye
Cuando se ilumine su nombre en la pantalla y tu corazón lata un poquito más rápido, cuidado, haz caído.
siento que si cuento mis problemas me van a ver como una dramática exagerada pero no puedo evitar que las cosas me afecten de manera extrema
Que suene a exageración, pero el poder verte reír es lo más lindo que me pasó alguna vez en toda mi existencia.
Inhalando rock
Las personas con ganas de vivir siempre esperan que todo les salga bien y cuando no pasa como lo esperan exageran la forma de ver las cosas por el siempre hecho de que nosotros siempre esperamos lo peor, eso causa un caos entre las dos personalidades por que sentimos que exageramos todo en ambos sentidos (bueno y malo).
Hoy me celebro y celebro el ser quien soy. Celebro la exageración y el haber conocido gente tan maravillosa en #calaspeakingacademy con @ismaelcala ❤️❤️❤️❤️❤️ - - #teatro #exageracion #embracement #speakingacademy #ismaelcala #miami #education #oratoria #theatre (hier: Miami, Florida) https://www.instagram.com/p/B1vzDjHoZJU/?igshid=oq95rx63p0hw
La Exageración
Cuando lo describí ante mis amigas quizás lo pinté como un intelectual arribista y donjuanesco, y lo es, pero no en los niveles caricaturescos o chabacanos. Es, más bien, un ser bamboleante, extrañado del cuerpo que habita - tal vez porque en otras épocas su corpulencia lo planteaba como un hombre del estereotipo deportista - hoy, su ejercicio de caminante lo disminuye a un longuilíneo ser que sabe posar sus ángulos. Su cuerpo acusa el vestigio de una masa muscular prominente que, humildemente, se retira del foco para sólo dejar la fibra que sostiene el arma que tan elegantemente dispara.
Puede ser que haya exagerado cuando plantee su elocuencia y el perfecto uso del lenguaje que me hizo adicta a sus relatos, porque al final del día la construcción armónica, atrapante y coherente de textos legibles la poseía - en mayor y exquisita medida - yo. Había un uso excesivo de adornos hostigantes que, al final del párrafo, terminaban por confundir o aburrir a los lectores.
Podría declararme culpable de adherir con fervencia a la extrema sensación de que allá - afuera de ésta cabeza - alguien podía leerme y comprender a la perfección el espacio entre líneas. Culpable, como se me acusa, de encandilarme por la correspondencia.
Y bueno, así podría admitir ciertos decorados cuando hablé de su caballerosidad, pero no podría mentir jamás sobre cuánto me distraía de simples objetivos, como por ejemplo: preparar un té o ver una película. Tampoco podría mentir sobre todas las veces que creí morir soltando un último suspiro en su oído izquierdo, ni cómo el olor de una marca de auto podía encender cada célula de mi cuerpo. No puedo adornar el hecho de sentir poder sobre su débil fuerza de voluntad, ni cuánta gratitud sé que incluso hoy me guarda.
No podría ocultar el destello que salía de mí al caminar por las mañanas o el absoluto convencimiento de que simplemente ahí debía estar. Todo se tornó en mí de su mejor forma, mi mente se agudizaba con el solo objetivo de entenderle, pero si…tal vez exageré cuando le hablé a mis amigas sobre él. No era un savant ni un donjuán, era un hombre normal haciendo una lectura exacta de quién era yo y lo que necesitaba decirme para servir a su propósito, juego que, por lo demás, le dejé jugar porque que él me descifrara fue mi meta desde el segundo en que lo ví, y es mejor así, darle el crédito intelectual me redime de los hablares y como en el póker me deja en clara ventaja.
En todo lo que he escrito estoy disfrazada. Cuánto más quiero aclararme, más me exagero.
Carolina Sanín, Somos luces abismales
Nada mejor que posarme sobre ti, mientras decido besarte y sentir que el mundo se me viene encima.