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2020 Árbol de la ciencia
El amor es un sentimiento que hace mover al mundo. Una vez alguien en la preparatoria alguien me dijo "El dinero mueve al mundo" y por años me estuve preguntando si era cierto eso o no; yo me negaba a creer que algo material produciera un efecto tan fuerte en todo el mundo y efectivamente, la respuesta siempre ha sido el amor. ¿Por qué?...
Amor por nuestros padres, amigos, conocidos a veces, nuestra pareja y sobre todo amor por nosotros mismos. A la gente se le olvida que debes tener una buena relación contigo mismo para poder tener una buena relación con los demás. Y es que a veces nos aventamos al mundo sin llevar un paracaídas porque nadie te prepara para la realidad.
El amor propio es fundamental para tener amor por todo lo demás, además, siempre hará las cosas más fáciles. Acercarse a Dios a Jesús y escuchar que la gente te diga "te conviertes, ya caíste..." Y otras cosas que cualquier persona que no trabaja su parte espiritual diría, son palabras de personas que muy en el fondo están vacías ¿y no me creen? No digo que los ateos sean malos, las creencias no definen tus valores pero cuando intentas conocerte más a ti mismo, hay respuestas que las hayamos en la familia, generación tras generación pero cuando pierdes el paso, llegas al árbol de la ciencia del bien y del mal.
Con todos los dones y habilidades que te ha dado Dios, ¿Quieres ocupar tu ciencia para el bien o para el mal? A fin de cuentas, el amor radica en amarte tanto que ames tus descubrimientos, no los contamines.
Y ¿ahora qué?…
Despues de una serie de padecimientos, de sesiones interminables de espera, en medio del sopor y labguidez de los tratamientos medicos, en la lucha extenuante por permanecer con vida y el solaz de la recuperación, una serie de preguntas surgen en la mente de una persona que ha logrado sobrevivir una enfermedad mortal, la más importante de todas: ¿ahora qué? Pareciera una tarea bastante sencilla responder una pregunta de tales características, sin embargo resulta una tarea descomunal encontrar una solución, hay temores y secuelas que deben enfrentarse, pero sobre todo responder, encontrar sentido al hecho de haber sobrevivido.
Cuando hablaba con la gente, sobre la enfermedad que atravesé, inmediatamente me largaban una perorata en la cual decían que había sobrevivido porque tenia un “propósito” que debía cumplir, según ellos había permanecido con vida porque debía hacer algo con ese “regalo”, así llamaban al hecho de sobrevivir.
Callado, y aveces desinteresado, escuchaba el diacurso motivacional expuesto aveces con un tono condescendiente por algunos amigos, familiares y conocidos. Pese a toda su retórica positiva, nunca me decían cuál era ese propósito, ni siquiera como habría de saber qué era o cómo sabría su contenido ¿Tal vez llegaría como una especie de revelación, en medio de una epifanía catárquica?. Hubiese preferido un abrazo y el silencio cómplice, en lugar de las palabras bien intencionadas de la gente, pues por mucho tiempo me sumergí en la tarea de buscar ese “propósito trascendental”.
Pase noches de vigila interminable, días de inquietud con esa frase taladrandome la mente sin descanso, quizá muchas personas hayan pasado por lo mismo. Supe que algunos se refugian en su familia, en el trabajo y en algun enprendimiebto de caridad, es decir tratan de calmar la intranquilidad interior con respuestas tranquilizadoras, pero puedo estar seguro que hallar sentido al hecho de haber sobrevivido les mantiene intranquilos, pues uno se siente como un deudor, y en medio de la vigila de la noche, en la soledad de la oscuridad esa pregunta resurge para causar intranquilidad.
Tuve que recorrer varios kilómetros de la ciudad caminando, como un hamster atrapado en la rueda interminable, para obtener mi respuesta; habría de venir como una cuestión sencilla y sin aditamentos trascendentales, pues en medio de las calles y la gente pude percatarme que apenas soy imperceptible entre la multitud para cualquier mirada, no hay nada extraordinario en mí, soy como cualquier otra de esas personas caminando, entretenido en sus afanes y preocupaciones, entre los lugares que frecuenta y habita, las gente que conoce, las ideas en las cuales cree y las convicciones que defiende, soy uno más de los seres que habita este planeta. No había ningún propósito que debía cumplir, mi destino no estaba escrito, mi sufrimiento no había tenido ningún sentido, fui como cualquier paciente sometido a un tratamiento que podría mantenerlo vivo; ¿Sí había algún sentido? debía construirlo, debía decidir que propósito tendría que perseguir, nadie más podría hacerlo, existía la posibilidad de no buscar ninguno, esa libertad que se había desnudado como condición fundamental de mi existencia.
Al principio sentí odio, aversion, hacia toda esa gente que me había sumergido en la ilusión de tener que cumplir un propósito trascendental por haber sobrevivido al cáncer; me percate que lo gurues motivacionales habían llenado la mentalidad de la gente con ilusiones vacías, descubrí que en el camino, mientras andaba por las calles y estaba en contacto con la gente, era como cualquier otra persona que podía ver sumergida en sus problemas y sus propias luchas, que haber pasado por una enfermedad mortal y haber sobrevivido no me convertían en un ser especial, solamente había adquirido una conciencia más patente de la muerte y sabía que cada momento de la vida es efímero como el agua entre las manos, que para contar la vida hay que vivirla primero, que un día volvería a estar en una situación parecida, tarde o temprano mi organismo volvería a fallar, entonces, en lugar de sumergirme en la depresión sentí trantrilidad, supe que no estaba obligado a hacer nada extraordinario, que podía elegir mi propio camino y hacerlo mientras lo recorría, supe que debía abrazar seguido a las personas que amo, disfrutar los amaneceres, sentir la brisa matinal refrescando mi piel, el calor de la persona amada, la compañía y las charlas triviales con los amigos y familiares.
Responder a esa pregunta significó un trabajo interior, pero sobre todo una búsqueda de contacto con lo exterior, de aceptación de las cicatrices y la realidad, un trabajo con lo inmanente, por ello invito a cada persona a emprender esa labor: a dotarse de las respuestas que necesita.
🎯 ¿Lo intentas o no lo intentas? La respuesta es clara: cuando te lanzas, las posibilidades de éxito se multiplican 🚀✨. En el camino de la vida, cada intento es una oportunidad de aprender y crecer. 💪
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Tengo que estar siempre ocupado haciendo algo significativo, profundo y difícil. Aunque, me levante en medio de la noche y las dudas comiencen a amontonarse en mi cabeza, a pesar de todas mis fallas, que son muchas, al menos estoy haciendo esto. Al menos estoy cuidando de mí mismo. Me estoy moviendo constantemente, estoy yendo hacia arriba con cada pequeños logros, con cada exito y todo bajo las cargas que he decidido llevar. Nací siendo guerrero, nací para triunfar a pesar de las trabas que me pongan los envidiosos, enanos psicológicos, vampiros energéticos, entre otros. Aquí estoy y aquí seguiré. Atte Ángel Salcedo #hombresigma #exitoseguro #liderazgo #HombreExitoso #Exito (en Venezuela) https://www.instagram.com/p/Cnt7297OOdG/?igshid=NGJjMDIxMWI=