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Becario Troll ataca de nuevo
Memorias de un hombre en pijama
Este mes hemos tenido el placer de acercarnos a la obra de Paco Roca (Valencia, 1969) a través de Memorias de un hombre en pijama (Astiberri, 2010). Se trata de una recopilación de viñetas humorísticas acerca de la vida cotidiana aparecidas en el diario local valenciano “Las Provincias”, presentadas en una excelente edición en la que cada pequeña anécdota queda enmarcada en el espacio de dos páginas, resultando su lectura una experiencia agradable y en ningún momento pesada. A través de este trabajo de Roca, con un tono un tanto diferente de otras obras suyas como la premiada Arrugas (2007), se nos presentan situaciones fácilmente reconocibles acerca de las relaciones de pareja, la amistad, los compromisos sociales y los avatares de la vida diaria, manteniéndonos en todo momento con la sonrisa en la cara. Los guiños al lector son frecuentes, y el tono desenfadado y cómplice de la obra nos permite comprender enseguida al personaje, algo verdaderamente admirable si tenemos en cuenta el reducido espacio con el que cuenta el autor para desarrollar cada situación.
Dado que esta obra se divide en historias independientes, una por cada tira, se puede leer secuencialmente o eligiendo tiras aleatoriamente. El director de “Las Provincias” pidió a Paco una tira en la que se reflejara “la vida de los jóvenes urbanitas de treinta y muchos o cuarenta y pocos”; él lo entendió a su manera y se introdujo en el centro de la obra. Las historias son semiautobiográficas: el propio Paco Roca es el protagonista y varios de sus amigos y conocidos aparecen como personajes o, al menos, se inspiran fuertemente en ellos. Muchas de las tiras se refieren a anécdotas de la vida del propio autor, sucesos propios o de sus amigos y otras muchas desarrollan ideas y pensamientos que le preocupan. En general desarrolla un humor que no eclipsa todo lo demás (sus reflexiones, el costumbrismo, la autobiografía). No busca la carcajada, pero sí la sonrisa; por lo general la consigue.
Paco Roca, que ha alcanzado reconocimiento internacional con su novela gráfica acerca de la vejez y el Alzheimer, Arrugas, editada primero en Francia y luego por Astiberri en España en 2007, se inició en el mundo del cómic hace ya más de veinte años, dedicándose también a la ilustración para diversos medios y editoriales. El autor valenciano declara pretender llegar con su obra a aquellos “que no suelen leer cómics” a través de su estilo para narrar sencillo y directo y de su trazo limpio. Su compromiso social y político le llevó –entre otros motivos- a realizar en 2013 la novela gráfica Los surcos del azar, que trata la cuestión de los exiliados republicanos españoles que combatieron junto a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial y cuyo título se inspira en un verso de Antonio Machado. El gran reconocimiento del público y la crítica hacia su obra ha provocado que se lleven a cabo adaptaciones cinematográficas de Arrugas (dirigida por Ignacio Ferreras en 2011) y de la obra que nos ocupa, Memorias de un hombre en pijama, que será estrenada este año con guión del propio autor y bajo la dirección de Carlos Fernández de Vigo.
dos páginas para la exposición contar un monte de oro. 10 años de cómic en la academia, muchísimas gracias a enrique bordes, que la comisarió y me acompañó mucho en el proceso del dibujo, y a ángeles y todo el equipo y residentes de la academia de españa en roma por el cariño capitolino <3
Más precariedad
Watchmen, el infierno de los superhéroes
El último cómic del club de lectura de la biblioteca del CIESE-Comillas es “la mejor obra de ficción popular jamás realizada”. Al menos ésta es la opinión de Damon Lindelof, guionista de la afamada serie de televisión Perdidos. En él se narran las tragedias de unos superhéroes terriblemente humanos en sus miserias, amores y conflictos.
Watchmen es una de las obras esenciales en la carrera de Alan Moore, en cuyo currículum se pueden encontrar otros títulos emblemáticos como V de Vendetta, From Hell o The league of extraordinary gentlemen (La liga de los hombres extraordinarios). Esta novela gráfica nos sumerge en las vidas de un conjunto de superhéroes que recuerdan los tiempos gloriosos de antaño anteriores a la Ley Keene de 1977 por la que se prohibía la acción justiciera de estos fantasiosos adalides de la justicia.
La historia nos trata de presentar un universo paralelo durante la muy real década de los ochenta. Es está característica la que más destaca en el comic, la continua mezcla de dos planos: uno realista, que toma datos de la sociología de la década en que se escribió esta historia; y unos personajes situados en el orbe de la ciencia ficción pero que son perfilados con psicologías demasiado humanas. Incluso, estos diferentes planos de narración llevan al guionista a intercalar otro cómic dentro del cómic: los Relatos del navío negro.
La historia arranca con el asesinato de Edward Blake, El Comediante. Octubre de 1985, aún queda algún irreductible enmascarado en acción que se resiste a respeta La ley Keene. La policía de New York no es lo suficientemente diligente en su investigación del brutal crimen cometido contra El comediante, antiguo compañero de fatigas enmascaradas. Rorschach, uno de esos rebeldes con causa que se niegan a acatar la desaparición de superhéroes, inicia una investigación paralela. Todo ello visto con el paisaje de fondo de la guerra fría, pero con el elemento añadido del Doctor Manhattan (Dr. Jonathan Osterman). El verdadero superhéroe del cómic, el único con superpoderes. Una máquina de aniquilar enemigos con su transformación en arma nuclear andante.
El Doctor Manhattan contrasta con otros personajes como son Rorschach o El comediante, terriblemente humanos a pesar sus disfraces de superhéroes. Sin superpoderes, solo aventureros y justicieros enmascarados que formarían un sistema parapolicial hasta la ficticia Acta Keene. Gentes con turbios pasados e infancias terribles que les convierten en amargos observadores del mundo y de la condición humana.
Moore es considerado como uno de los grandes maestros de la historieta o novela gráfica y uno de los principales responsables de su ascensión a la categoría de arte con mayúsculas, al mismo nivel que el cine o la literatura. Sus títulos han superado los rincones del entretenimiento donde los críticos situaban a este género para alcanzar el estatus de gran o alta cultura.
A este guionista de cómics, nacido en 1953 en la ciudad de Northampton en el centro de Inglaterra, se le comienza a considerar como un escritor y a sus obras como auténticas obras literarias. Al menos, así ocurre en determinados sectores de la crítica y de la prensa cultural. En este sentido, el prestigioso semanario americano Time Magazine incluyó a Watchmen en la lista de las 100 mejores novelas en lengua inglesa desde 1923, año de la fundación de este medio que marca tendencia en el mainstream cultural anglosajón. Según Time Magazine “este trabajo de realismo psicológico implacable es un hito en el mundo de las novelas gráficas”. Otra muestra de la elevación a los altares literarios de Moore la proporciona el influyente New York Times Book Review al declarar que “los héroes de Watchmen cuentan con unos perfiles psicológicos asombrosamente complejos”.
El autor británico alcanzó gran popularidad con V de Vendetta, un cómic que tuvo una exitosa versión cinematográfica dirigida por James McTeigue. En él se introduce al lector en una distopía sobre un futuro en el que se ha producido una destrucción nuclear para mostrarnos las consecuencias políticas que de ello se derivarían en forma de lucha entre la anarquía y el totalitarismo. Se considera una reflexión acerca del concepto de libertad y una mirada antropológica sobre los límites del libre albedrío. Moore busca explorar con sus creaciones nuevas formas y recursos de narración que otorguen mayor fuerza expresiva y profundidad a la novela gráfica. Además, sus obras mezclan los temas clásicos del cómic con puntos de vista más profundos de tipo filosófico o político y con subgéneros literarios como la distopía.
Pero Moore también cuenta con críticos. Algunos de ellos consideran que sus creaciones tienen más puntos débiles de lo que aparentan.