La imprudencia de tus actos y el filo de tus palabras solo me han demostrado que la madurez no es de quien lo habla, si no de quien lo demuestra con acciones.
Que tú madurez no te define por eliminar y bloquear a alguien de tu vida. Se demuestra cuando respetas la desicion de otras personas, cuando hablas cuando es de hablar y callas cuando es de que el silencio reine.
Fuiste primordial en mi vida, me demostraste lo que no quería y lo que me merecía. Jamás imaginé que tu serías aquello que no merecía y lo que no quería en mi vida.
Fueron largos años de lucha con heridas sin cicatrizar, pero no me importa. Encontré un refugio, mi refugio.
Uno que nadie conoce y eso me hace feliz.
Espero que tu felicidad sea más grande que la mía y que lo de ayer no se vuelva a repetir. No me vuelvas a buscar.






