Mi niña, quisiera verte feliz, rebosante de alegría, que le cantas a la vida, que bailes extasiada.
Que seas delirantemente dichosa o dispuesta a hacerlo, que no caigas en los canones que la sociedad te impone, que lo que hagas, lo hagas por ti y solo para ti y que cuando el amor llegué, sea una explosión de luces multicolores, un arcoiris de ternura y cariño, un deseo ferviente de sentirlo desde el alma hasta la piel.
Leregi Renga










