Me beso...
De tal forma que no hay palabras para definirlo, o para expresarlo, o decirlo a mis amigos y mi gente.
Pero también me di cuenta que sus ósculos fueron capaces de hacerme la mujer más dichosa, volviéndome inmensamente feliz, generosamente amada.
Su beso no tiene nombre, ni el poeta más extraordinario podría alcanzar a volverlo obra de arte. Diré solamente a mi favor que apasionado, deseoso, placentero, tierno, febril, excitante, cariñoso, increíble, fuera de este mundo fue, es y será...
Leregi Renga











