E comprendido que me gusta que me presten atención. Pero no la suficiente para que sientan lástima por mi y mis problemas. Aunque me gusta que pregunten por mi, y mi día sin importar que tan jodida este la respuesta o que tan aburrida sea.
La lástima no ayuda a nadie. Hablando sin sentir, por lo que el otro pasa.
Ya que muchas veces es mejor escuchar, callar, y dar un abrazo.
DG
















