Los progresos de la medicina podrían hacer desaparecer la enfermedad mental, como la lepra y la tuberculosis; pero una cosa permanecerá, que es la relación del hombre con sus fantasmas, con su imposible, con su dolor sin cuerpo, con su osamenta de noche; que una vez puesto fuera del círculo de lo patológico, la sombría pertenencia del hombre a la locura será la memoria sin edad de un mal borrado en su forma de enfermedad, pero que continúa obstinándose como desdicha
Foucault, M., “La locura, la ausencia de obra” en Obras esenciales. Traducción de Miguel Morey, Madrid, Paidós, 2010, p. 238.












