Un Survival Horror con toque clasico | OBSERVO
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Un Survival Horror con toque clasico | OBSERVO
Sobre el canal!!! Volviendo a estar de pie! / Tobi Spartan 🎭
Prefiero mantener el misterio... pero contigo, me muero por decirte que me gustas un chingaputamadral.
San José de la Dormida: Encontraron a un hombre sin vida en su casa
San José de la Dormida: Encontraron a un hombre sin vida en su casa
El hecho ocurrió el domingo en horas de la tarde en un domicilio de calle Los Inmigrantes. El hombre de 91 años de edad que habitaba solo en la vivienda, yacía sin vida en el piso de una de las habitaciones. El deceso dataría de varias horas antes del hallazgo.
Si bien todo indicaría que se trató de una muerte natural, la Fiscalía de Instrucción de la ciudad de Deán Funes ordenó que el cuerpo sea…
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Me hiciste caer en tus misterios
Los progresos de la medicina podrían hacer desaparecer la enfermedad mental, como la lepra y la tuberculosis; pero una cosa permanecerá, que es la relación del hombre con sus fantasmas, con su imposible, con su dolor sin cuerpo, con su osamenta de noche; que una vez puesto fuera del círculo de lo patológico, la sombría pertenencia del hombre a la locura será la memoria sin edad de un mal borrado en su forma de enfermedad, pero que continúa obstinándose como desdicha
Foucault, M., “La locura, la ausencia de obra” en Obras esenciales. Traducción de Miguel Morey, Madrid, Paidós, 2010, p. 238.
Sos un laberinto.
Flasheando pensamientos.
-?- Capitulo I
Se preguntaran porque el extraño titulo, en realidad la siguiente historia no tiene un titulo, ni siquiera los capítulos tienen nombre y es que es un completo misterio, hasta para mi que fui el que la escribí pero de igual manera espero que les guste.
Capitulo I.
Corría desesperadamente hacia la salida de esta maldita casa. Logre escapar del primer cuarto cuando escuche un grito. Algo me detenía, quería volver.
Voltee hacia atrás…
Una enorme sombra se posaba sobre ella, parecía estar devorándola ¿Qué clase de animal es ese? No pude hacer nada, su alma se había ido, no podía creer lo que estaba ocurriendo, una de las amigas de mi infancia se esfumaba.
-¡¡¡¡¡SUSAN!!!!!-
Un desgarrador grito retumbo, mire a mi lado. Henry parecía destrozado, Susan era su hermana.
El demonio comenzaba a ir hacia nosotros con risas y gritos que producía terror en mí, sentí que alguien me jalaba el hombro, Lea intentaba hacerme reaccionar.
-¡Tenemos que irnos, vamos, vamos!-
Trataba de llevarme por si sola pero yo era muy pesado para ella, mire a Henry que gritaba con algo de ira y corría hacia el demonio para intentar salvar a su hermana, vaya tontería está haciendo…
-¡Estás loco, tu también morirás!- Fue lo único que le pude decir, no pude evitar sentir un dolor en mi pecho, él era mi mejor amigo y no quería verlo morir al igual que Susan - ¡NO!-
Ahora alguien tiraba de mi oreja, trate de abrir los ojos y subí la mirada para ver lo que pasaba, eran Susan, Lea y Henry mis mejores amigos trataban de despertarme, al parecer solo fue un sueño.
-Hey te has perdido la película-dijo Susan sonriente.
La mire aun impresionado, mi respiración era entre cortada, podía sentir bajar el sudor por mi cuerpo. Fue tan real.
Pase una de mis manos por mi rostro como si eso ayudara a aclarar mi mente, mire al techo de la habitación donde me encontraba y fue cuando recordé que era una pequeña reunión en la casa de Henry para ver una película.
-Tranquilo amigo no te has perdido de nada bueno, la típica película de Romeo y Julieta- Henry bromista como siempre.
Observe a Lea que me miraba con algo de angustia, les hice una seña con mi mano para que me dejaran respirar un poco, tenerlos tan cerca me sofocaba. Se alejaron sin quitarme los ojos de encima.
-Estoy bien, me quede dormido, creo que estaba un poco cansado- les dije restándole importancia a la situación.
De todos los chicos, Lea parecía la más molesta, siempre se preocupaba mucho por sus amigos, a veces pienso que no puedo tener una mejor amiga que ella, luce tan tierna, su cabello oscuro, con sus graciosos ojos marrones y su piel tostada. Era agradable.
-¿Por qué no nos dijiste que estabas cansado? Te ves enfermo, si quieres podemos cuidarte o…- me dijo viéndome con sus grandes ojos
-¿Eh? Habla por ti nada mas- le dijo Susan, la cual era una chica que no lucia tan tierna, pero tenía muy buenos atributos físicos, su cabello largo ondulado marrón le llegaba hasta su delgada cintura. Tenía unos hermosos ojos verdes y su linda piel blanca la hacían parecer una flor.
-Vamos, vamos, ya cálmense, aunque la verdad hermanita es que hubiera preferido jugar al doctor que ver esta película- Henry se rio airadamente y miro a su hermana la cual no parecía estar muy feliz por ese último comentario.
Henry era el típico payaso de la clase pero para su pesar siempre fue visto como el hermano de Susan y no como él. Ellos eran mellizos y hermanos inseparables a veces demasiado.
Pero a pesar de los intentos por no preocuparme y los gestos graciosos que mis amigos hacían no dejaba de pensar en aquel sueño. Mi cabeza me dolía, tenía una extraña sensación, realmente no me sentía bien.
Me levante lo más rápido que pude y luego mire a los chicos, en aquel momento desee que el tiempo se detuviera tenía el presentimiento de que algo malo sucedería.
-Chicos debo irme, lo siento- les dije sin dar explicación alguna pero tan rápido como lo dije Lea tomo mi hombro justo como lo hizo en el sueño. Un escalofrió recorrió mi cuerpo en aquel momento.
“Tenemos que irnos, vamos, vamos”
-¿Qué?- agite mi cabeza para tratar de alejar los pensamientos extraños
-Que si quieres te acompaño-
La mire sin comprender lo que sucedía, estaba seguro de que escuche decirle otra cosa. Esto comenzaba a preocuparme más de lo que esperaba.
-No te preoucu…-
-Por favor me sentiré mejor si te acompaño-
-Está bien- le asentí y mire a los gemelos – disculpen no quería arruinar el día-
-Bah, no te preocupes no es nada- dijo Henry con su típico tono despreocupado
Asentí con la cabeza, era una manera de agradecerle su compresión, de la nada una ráfaga de frio se coló en mi columna y por algún motivo mis ojos, ahora desorbitados, fueron a parar a los de Susan. Ella me miraba dándome una sonrisa amigable, una sonrisa que fue tornándose escalofriante, macabra, era la misma sonrisa del demonio de mi sueños.
Me exalte tanto que asuste a Lea, mis ojos fueron de nuevo a Susan pero ya no tenía esa sonrisa espeluznante ahora era una cara de preocupación.
-¿Tengo algo? – me pregunto asustada, yo solo pude negar con mi cabeza y comenzar a salir de la casa.
No podía estar más tiempo allí, no sé qué estaba pasando. Estaba desesperado y mi forma de caminar por la calle lo demostraba. A lo lejos escuchaba los gritos de Lea esperando que me detuviera pero tenía miedo, tenía miedo.
Nunca tuve una sensación como aquella, sentía que me observaban, el frio me embargaba, comenzaba a temblar y un dolor muy fuerte de cabeza me impedía pensar con claridad. Todo comenzó a oscurecerse, ya no escuchaba a Lea, mi cuerpo comenzaba a pesar.
No sé a dónde iba, mis oídos comenzaban a oír algo extraño, una especie de risa…esa risa ¡NO ESA RISA, NO MÁS, NO POR FAVOR!
Lleve mis manos a mis oídos para taparlos y corrí desesperadamente, cuando mire al frente una demoniaca aparición hizo que me desplomara.
Todo fue oscuridad.