Y ahí estaban otra vez, tus hermosos ojos, mirándome fijamente, aún no entiendo cómo unos ojos como los tuyos llegaron a fijarse en unos como los míos, tienes unos ojos llenos de vida, de amor; tan transparentes como ellos solos, que creo que me hablan, que los puedo escuchar decir lo que pasa por tu mente. Mientras mis ojos ocultan, mienten, temen, lloran; oscuros como la noche, noche en la que se esconde mi vida, en dónde oculto lo que me duele, lo que me daña. Tus ojos son luz, los míos oscuridad, por ello es que juntos quedan tan bien, te enseñé lo bello de la incertidumbre en las sombras, mientras tu iluminabas los caminos y me enseñabas lo bello en la claridad.
Chío













