“Oh, pequeña Alice, si quieres que seamos buenos amigos tienes que saber que mi comida es sagrada.” Porque tiene un apetito voraz, es cierto, aunque atribuye este hecho a que su estómago debe ser proporcional al resto de su anatomía y, bueno, es una persona alta. Aunque no es momento para ser nerd y simplemente se queda para sí mismo la explicación de su apetito interminable, y decide ceder. “Como sea, será primera y última vez.” Entonces deja el plato de patatas fritas entre ambos cuerpos, permitiendo así que la fémina pueda tomar algunas sin mayor dificultad.