¿Y si el otro siente como uno?
Dentro de los azares de la vida uno forma experiencias, momentos en donde la mente y el cuerpo se abren a percibir sensaciones, estímulos y conexiones que, a su vez, impulsan juicios y emociones sobre aquello percibido.
-Ya saben, un culo de cosas que Dios nos regaló
- fin de corte comercial cristiano -
En definitiva, sentir es algo natural y cotidiano dentro de la propia existencia. Sin embargo, se puede sentir tan extraño dentro de todo. Sentir te pone en un lugar imprevisto, inconsistente, impredecible. Un día estás tranquilo, durmiendo en una bolsa y luces después, caes de golpe en un mundo en donde existen personas, movimientos, palabras, sentires y decires que van más allá de aquello que somos capaces de controlar, o peor, de entender. Es inevitable no verse a si mismo como el centro de un mundo, que gira alrededor de la forma en que percibimos, aún cuando la realidad nos recuerda que hay algo mas allá de nuestro propio ombligo (.) A lo que no podemos acceder. Nos gusta pensar que el otro siente como uno. Por ello es complejo poder aceptar que nuestro propio mundo se limita al del otro. Pero en esa imposibilidad, quizá sea menos desgastante aceptar
Que a pesar de sentirnos como uno, no somos nada entre unos y otros.
-La.iré








