—¿En qué estás pensando? Cerré mis ojos brevemente, ahogándome en las sensaciones. En cuán cálida me siento. Cuán increíblemente viva, vibrante y alborotada se siente cada pulgada de mi junto a ti. Su boca formó un sexy, perceptiva sonrisa. —Mmm — ¿Mmm? —Alejé la mirada, azorada, automáticamente usando la irritación para cubrir mi incomodidad —.¿ Qué tiene "Mmm" que ver? ¿ podrías usar más de cinco palabras alguna vez? Todo este gruñido y palabras picadas en trocitos se me hace...primitivo. Su sonrisa se engrandeció más. —Primitivo. —Eres imposible. — Yo Jev, tu Nora. —Basta. —Pero casi sonrió a mi pesar. — Ya que lo estamos manteniendo primitivo, hueles bien —observó. Se acercó, haciéndome agudamente consciente de su tamaño, su pecho subiendo y bajando, el tibio ardor de su piel contra la mía. Electricidad cosquilleó en mi cuero cabelludo, y temblé de placer. — Se llama ducharse... — comencé a decir automáticamente, luego mi voz se desvaneció. Mi memoria enredada, desconcertada por una sensación apremiante y contundente de indebida familiaridad. — Jabón, champoo, agua caliente. — agregué casi como una ocurrencia tardía. —Desnuda. Conozco el proceso. —dijo Jev, con algo pasando por sus ojos imposible de leer. Insegura de cómo proceder , intente desterrar el recuerdo con una sonrisa liviana. —¿ Estás flirteando conmigo, Jev? — ¿ Así se siente para ti?. — No te conozco lo suficientemente bien para decir otra cosa. — Intente mantener mi voz pareja, inclusive neutral. — Entonces tendremos que cambiar eso.














