Hay una teoría que odio y a la vez me encanta, que habla de que la mente, cuando sueña, viaja a realidades alternativas de este multiverso infinito.
Sé que esa teoría es mentira, la realidad es la que es. Es lo que hay.
Aun así, me retuerzo en mis sábanas soñando contigo, me despierto sudando, con el corazón acelerado y la cama vacía.
Mi pecho, vacío.
Mis manos, mis brazos, llenos de amor, rodeando la almohada esperando que aparezcas de la nada para hacernos una bolita en la cama aunque sea un rato... Para descansar de verdad.
Cuando ya parece que llevo un poco mejor tu ausencia, apareces de repente en mi subconsciente, dando forma a las pesadillas más dulces e ideales de mi vida...
Por qué me torturo de esta forma? te apareces en mis sueños otra vez, vuelvo a ver tus ojos, a sentirte piel con piel, a acariciar unas manos que ya no me acarician, a dormir en unos brazos que ya no me sostienen. A extrañar a mi persona favorita. Odio echar de menos y no hay día que no lo haga, por muchas horas que trabaje, por mucho tiempo que invierta en mi, por más que me maquille, tu reflejo me persigue cuando me veo a mi misma en los escaparates por la calle sin ti a mi lado.
Ahora mismo todo ha vuelto a mi cabeza..
Tengo el recuerdo de tu carita tan grabado a fuego que podría dibujarte sin mirar. Ha sido una noche preciosa, ojalá podamos hablar de nuestros sueños pronto. Te amo.










