Te encuentras a ti postrado en tu cama, observando el techo tratando de encontrar algo que ni siquiera tu conoces, indagas por respuestas,¡Que cosa tan absurda! El techo nunca podrá responderme, que podría encontrar en aquel techo tapado por la pintura blanca, solo que ya no es blanca la noche cae y entre la cortina que arropa mi ventana, que elimina casi por completo cualquier luz que quiera irrumpir la claridad,y lo angosto de mi cuarto que permite que la fría noche se adueñe de el, tiñen por completo mi cuarto blanco de un negro,la representación literal del negro estaba presente, carencia absoluta de la luz,aun así trato de dirigir mi mirada hacia aquel techo que ahora solo representa mas oscuridad, por lo que daría lo mismo al lado que volteara, solo oscuridad encontraría,muchos la relacionan con el miedo y las peores cosas que se encuentran en el mundo, lo mismo pasa con el cierto frio refrescante que la noche trae con ella, para mi ambos son una bendición, es la mejor parte del dia para mi, en especial aquellas noches donde hay luna nueva, de repente solo una neblina arropa tu mente, mis pensamientos se aclaran,aunque esto suene tan paradójico lo hace, lo único que quiero escuchar es el sonido de la nada aullando en mis oídos, me encanta ese sonido por un momento, pero también da paso al remolino de ideas que empiezan a hacer disturbios en mi cabeza, es imposible callarlos asi que los comienzo a hacer palabras, palabras claras en mi cabeza,hasta que los convierto en música, suave y deliciosa música que para el resto es insonora, incluso es ficticia, solo yo la escucho en mi mente millones de palabras que se han organizado y se han logrado compactar en alguna parte de mi, esto me hace un adorador de la noche, de la silenciosa noche, de su frió que me arropa con cierta delicadeza, y que espero con los brazos abiertos, solo ella me entiende entre tantos momentos, solo la oscuridad, aquella a la que muchos temen, y yo he aprendido a adorar.