Pasos firmes recorrían los largos pasillos del palacio, su caminar era apresurado pero sin deseos de querer levantar alguna intriga a un espectador que se encontrara despierto a tales horas de la noche donde los demás individuos ya habían caído en brazos de Morfeo y eso debería estar haciendo él, reposando en su cama después de un día pesado lleno de responsabilidades pero no era su habitación donde deseaba estar, sus extremidades superiores anhelaban sostener la pieza de él que le faltaba, añoraba la presencia de quién no debía, no sólo porque sabía que su amor nunca sería aceptado para otras personas sino porque se trataba de alguien superior a él, a quién su juramento había dedicado. Había pasado todo el día con el príncipe pero siempre estableciendo una distancia ante los demás, sólo protegiéndolo y acompañándolo durante su día pero sin poder interactuar ni tenerlo cerca como quería. Por eso no llamó a la puerta cuando llegó donde se encontraba su habitación, simplemente pasó como ya lo había hecho en otras ocasiones, asegurándose antes que nadie se percatara que estaba entrando a los aposentos del heredero. “Tenía que verte.” Dio grandes zancadas antes de tomar el rostro del de hebras doradas con sus manos. “Nadie me vio entrar, me asegure de eso.” Sonrió tímidamente, apartando un mechón de la frente ajena. ❛ @heedlevs ❜

















