A veces, se descubren nódulos tiroideos por estudios realizados para otras patologías; por ejemplo eco doppler de vasos de cuello, tomografía computada de tórax, una resonancia magnética de columna cervical o un PET (tomografía por emisión de positrones). Es decir, se descubre un nódulo tiroideo por casualidad, en pacientes en que no se sospechaba que lo tuviera. ¿Qué hacer con estos nódulos? Deben estudiarse como cualquier nódulo, comenzando con una ecografía de tiroides; si hay signos ecográficos de sospecha, debe efectuarse una biopsia citológica (PAAF). Recordemos que aunque los nódulos en la tiroides son frecuentes, sólo un 5 a 10 % son malignos.