Infinitos efímeros (parte 10).
Somos relativos a nuestro tiempo, un lapso demasiado pequeño para poder reflexionar, todo va cambiando según nuestra época incluso la falta de esencia. Nadie es real en este juego de sombras en donde dejas parte del alma en la basura, cierta idiotez de pensar igual que los demás pero necesario en donde imbéciles matan por pensar diferente a la caja idiota; un telón nos separa entre lo real y lo falso, uno tan delgado que al observar se ve la atrocidad del ser humano. La ambición es proporcional al egoísmo del ser humano, sin pensar que todo lo que avanza es un retroceso en realidad, entonces a donde vamos ciegamente cuando tu conexión con la vida se va hacia lo material. No hay espacio para la esencia del equilibrio en un mundo de solemne avaricia, porque desearemos todo lo que no sirve creyendo que el desperdicio de vida que hacemos es más importante que vivir la vida misma, porque esperar a morir para vivir de verdad por una posesión terrenal, hacemos deplorables nuestras relaciones por idioteces que alejamos a todos. Seguimos estereotipos como modas para tener una aceptación, tanto que nos esforzamos a perdernos en la confusión, entonces donde quedamos realmente entre la ilusión o la realidad. Una forma de acabarnos mutuamente fue el placer que alimento el hedonismo inconmensurable de nosotros mismos, tenemos tantos miedos que el dolor fue insoportable para escondernos casi toda la vida en el placer de las cosas. Entonces en verdad perdimos el sentido de una manera relativa al tiempo, somos tan egoístas que buscamos la manera de no estar solos porque nos tenemos miedo a nosotros mismos, lo que más te aleja de todo es no escucharte pensando en tu seguridad financiera del futuro inmundo que te espera. Cada vez un paso atrás pensando en el futuro que patéticos somos, en realidad tu seguridad va a acabar con todo lo natural y lo etéreo de este mundo, espero que tu estadía aquí sea amena por lo menos viendo la destrucción y el caos que te inculcaron.












