Intente luchar por mantenerme despierta pero todo fue en vano, escuche un zumbido y todo se puso blanco. Comencé a sentir mucha paz, ya no sentía mi cuerpo, tampoco sentía dolor, ni el calor que hacía.
Pude sentir cuando alguien me cargó y al fondo, muy lejos, se escuchaban voces.
Abrí un poco los ojos para ver números descendiendo (era un aparato que medía la presión sanguínea), entonces empecé a tener mucho frío...
Cuando obtuve más consciencia y pude hablar; tenía una manguera de oxigeno conectada y había enfermeras quienes comenzaron a hacerme preguntas.
Llegaron a clavarme una aguja en la vena, me asustan las jeringas.
Me dejaron sola, decidí mirar la luz del techo y escuchar el sonido del bote de oxigeno, me parecía muy curioso y no dejaba de verlo. No sabía la hora, nadie conocido podía pasar y el pasar del tiempo evocaba personas en mi cabeza...
Recordé a una hermosa persona, no sabría su reacción al verme ahí, pero solo pensarla me hizo sonreír con algunas emociones tristes en el fondo, pero no importa, sentía tranquilidad al recordar nuestros momentos, juegos y helados compartidos.
Pensar en su sonrisa me ayudaba a despertar más.
Pensar en el amor que le tengo me daba una sensación de tranquilidad.
Quería ver a alguien. Quería que viera el movimiento interesante del oxigeno y decirle que sentía el no poder haberme mantenido en pie. Comencé a tener frío, se que me hubiera ayudado a ajustar la cinta que estaba en mi mano. No sabía si el sol se estaría poniendo y en donde estaría en esos momentos, si se imaginaría algo así. No quería que creyera que yo provoque eso.
El frío se hizo más fuerte y opté por abrazarme a mi misma. Deseaba que no fuera a creer que el último mensaje que envíe era señal de lo que me pasaba en ese momento. Al mismo tiempo, me sentía tranquila porque le dije lo que sentía. Todo era una mala coincidencia.
No quería que se molestara, quería que estuviera ahí conmigo pero también se que no le habría gustado verme en ese estado en donde mi piel apenas comenzaba a recuperar su color.
Dormía segundos y despertaba otra vez, en algunos lapsos me sentía con tranquilidad y en otros sentía dolor, era la señal de que todo mejoraba y estaba viva, ya no había peligro.
Cuando quitaron la aguja pude enviar un mensaje y de ahí volver a marearme y acostarme. La noche llego rápido y aunque mi cuerpo estaba para morir, tenía dolor y estaba débil, sabía que al día siguiente podría caminar y decirle que estaba bien, que estaba viva, que estaba otra vez ahí para ser su compañía.
Cuando realicé mi primera venopunción supe que quería dedicar mis esfuerzos para ser un independiente en este servicio, en este oficio, en esta actividad, ser un experto y generar reconocimiento en esta área para brindar soluciones a todas las complicaciones de una necesidad tan vital y efectiva como lo es la vía intravenosa. Fotografiando mi experiencia. #intravenosa (at Santiago de cali)